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Oscar Moha

En el actual sistema de gobierno, donde el “pueblo bueno” es feliz feliz porque cuenta con “bienestar moral y espiritual” es de extrañarse que los templos religiosos no estén dentro de los recintos que debieran abrirse, aún con el semáforo sanitario en color rojo, y en contra parte las tiendas que venden cervezas tengan prioridad para calmar la “sed fraternal” de los mexicanos, al menos en el norte del país.

La Secretaría de Gobernación anunció, ante la prudente insistencia de los Ministros de Culto, que la reapertura de los templos a nivel nacional quedará al arbitrio del gabinete de Salud, de los Gobierno Estatal y Municipales por región, y no se dará de manera simultánea en todo el país en una fecha definida para todos, ya que el número de personas infectadas con Covid-19 no es lo mismo en Jalisco que en la Ciudad de México.

En el primero de los casos, el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, decidió que los templos pueden abrir sus puertas esta misma semana, pero sin que haya servicios religiosos, es decir sólo para permanecer en ellos un tiempo máximo de 15 minutos por persona, sin que rebasen el límite de 20 en un mismo recinto. Y es que Jalisco es una de las entidades con un número medio nacional de contagios, mientras que la capital del país es la número uno. Es en Guadalajara donde está uno de los recintos religiosos no católicos más grandes de México: La Hermosa Provincia, que pertenece a la Iglesia La Luz del Mundo, donde caben 15 mil personas sentadas en su templo, más aparte los que viven alrededor en esa miniciudad y que pertenecen a esa denominación.

Las cadenas de contagio no son iguales en el Estado de México y Baja California, que en Colima y Durango. En las primeras abundan los templos tanto católicos como evangélicos y son las entidades con mayor número de contagios en el país. Tan sólo en la región mexiquense se calcula que existen por lo menos 10 mil Iglesias, en tanto que en los otros dos Estados no pasan de 5 en ambos. Por lo tanto no podrían darse luz verde para que en un mismo día abrieran una Iglesia de 30 miembros en Colima que una como la de Calacoaya en el Estado de México, cuya asistencia pasa los 7 mil en un solo domingo.

Las demostraciones de fraternidad en casi todas las congregaciones son de extremo contacto físico, lo cual durante esta emergencia sanitaria sería un motivo de contagio masivo, sobre todo en aquellas donde hay más de 200 personas que a su vez contagiarían potencialmente a otras 2 mil en menos de una semana. En la capital del país uno de los templos más grandes -en el pueblo protestante- es el de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mejor conocidos como “mormones”, que se ubica allá por San Juan de Aragón. Con una extensión de casi dos hectáreas, abierto el culto público desde noviembre de 1983, ese sitio ha recibido más de 40 mil visitantes a lo largo de su existencia y tiene una capacidad para albergar en un horario de cultos dominicales hasta 5 mil personas.

Según indicaciones de Gobernación, la reapertura de los templos se dará de manera escalonada, dependiendo de las indicaciones del Sector Salud, en coordinación con los Estados y Municipios, a pesar de que en toda la República Mexicana se tenga la misma “sed espiritual”. Con tanta información en los medios y en las redes sociales los pastores, rabinos y sacerdotes tienen poco margen para explicar el por qué La Divinidad permite, o envía, este tipo de malestares mundiales, cuáles serán sus consecuencias y cómo deben comportarse en lo sucesivo los que creen en un ente superior.

Con toda proporción guardada, en la ciudad de Nueva York, donde lo mismo se encuentra una Iglesia Satanista que una de la Nueva Era, esta misma semana se autorizó la apertura de todos templos, con la salvedad de que las reuniones no pueden exceder de 10 personas por culto y se deben tomar las medidas sanitarias necesarias para evitar contagios. El Consejo Intereligioso se puso de acuerdo con el Gobernador de la metrópoli para diseñar un reglamento en donde todos tuvieron voz y voto para materializar la sana distancia, a pesar de las diferencias ministeriales. Trabajo en equipo que rara vez se verá en nuestra Nación.

Regresando a México, otra de las preocupaciones, quizá la principal de los líderes religiosos, no es tanto el auxilio espiritual que brindan a sus congregantes, sino el sostenimiento económico de ellos mismos y sus familiares cercanos, toda vez que más del 95% de ellos y ellas dependen monetariamente de los ingresos y festividades, en el caso de la Iglesia Católica, que se realizan en época normal. Por ello la demanda de que se abran cuanto antes los templos para saldar las deudas contraídas durante la pandemia.

PALABRA DE HONOR: La instrucción para el encargado de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo, es “no hacer declaraciones” a la prensa en torno al caso de Luis Miranda Nava, ex titular de SEDESOL y amigo personal del ex Presidente Enrique Peña Nieto. Será desde la Presidencia donde se den los datos al respecto. Y es que Nieto Castillo había declarado al diario español El País que Miranda Nava es “un personaje que encarna la corrupción del sexenio anterior”, y por ello la mordaza.

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