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Redacción ejecentral


En la Fiscalía General de la República hay muchas áreas que se quejan de que no pasa nada. Dicen los que saben que las investigaciones siguen avanzando por pura dedicación de los servidores públicos que conocen su trabajo, pero que todos los jefes, directores y subprocuradores están como atrincherados, sin tomar decisiones ni coordinar las indagatorias; más bien esperando a ver qué pasa, si son ratificados o qué resulta de las revisiones que se supone les están haciendo; mientras, el trabajo sale en lo más básico y cumplidor. También hay una broma interna entre ministerios públicos, peritos, investigadores, personal de apoyo y administrativo al preguntar “¿y dónde está el fiscal?” Alejandro Gertz Manero no ha integrado a su equipo, ni ha comunicado cuál será su línea de trabajo. Además que muy pocos le ven, porque dicen que va muy temprano a su oficina, recibe a poca gente y pronto se retira. Todo esto sin contar con la adopción de algunas manías para mantener muy buena salud, como evitar dar la mano o saludar de beso y cuidar en extremo lo que come. De esto viene precisamente que cada vez salgan los rumores de cuando en cuando si seguirá como fiscal.

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