Simón Vargas

Muchas teorías sobre comunicación política fueron creadas tiempo después de la primera y segunda guerra mundial, cuando el orbe tuvo un reajuste sin precedentes; tal fue el caso de la teoría propuesta en 1977 por la politóloga alemana Elisabet Noelle-Neumann en su libro La espiral del silencio. Opinión pública: Nuestra piel social; ésta propone que la opinión pública trabaja como forma de control social, silenciando aquellos comentarios que no están a favor de los juicios emitidos por la mayoría que conforma la masa; es decir cuando surgen tópicos de carácter controversial en los medios de comunicación las personas suelen optar por no externar apreciaciones sobre el tema si sus interpretaciones están en contra de lo que es percibido por la colectividad; así se suele optar por el mutismo, sumándose de forma inconsciente a los comentarios preponderantes.

Según Noelle-Neuman dicha conducta surge del temor natural al aislamiento, reclusión que podría darse si se expresa una opinión percibida como minoritaria; por lo que constantemente se sondea el clima generado por la opinión pública para ceñirnos a lo que lo que se expresa en medios de comunicación como correcto.

Esta teoría del silencio también indica que puede suscitarse un «núcleo duro», es decir, individuos que al ser presionados reafirman y persisten en sus opiniones; este eje está conformado fundamentalmente por personas a lss que el aislamiento o la exclusión de la masa no les interesa; y sin duda este segmento de la población se convierte en un eje central  para llevar a cabo los cambios de la sociedad.

Han transcurrido 41 años desde el origen de la teoría de Noelle-Neuman, sin embargo, la vigencia no se ha perdido, y en un año electoral como el que actualmente vivimos y frente a un debate constante de ideas y formas de pensar, la opinión pública continúa determinando el destino de muchas de las opiniones vertidas no sólo en televisión, radio o prensa sino en redes sociales; ¿Cuántas veces hemos optado por no expresar comentarios sobre los candidatos políticos? ¿Cuántas veces nos hemos limitado al silencio sobre la constante pregunta de a favor de qué candidato estamos prefiriendo por miedo a un linchamiento digital? ¿Cuántas veces hemos leído comentarios u observado vídeos sobre temas que no van de acuerdo con nuestra percepción de la realidad y que sin embargo dejamos pasar? ¿Nos hemos quedado callados por miedo a observaciones vengativas y/o negativas en nuestros posts? ¿Aún continuamos teniendo temor a un aislamiento social como lo predijo Noelle-Neuman?

Políticamente los escenarios se encuentran divididos, sin duda las elecciones han traído consigo una serie de cuestionamientos sociales, económicos e incluso emocionales difíciles de prever; y hoy se prefiere sólo compartir comentarios políticos siempre y cuando se esté convencido de que nuestros seguidores están a favor de lo que opinamos, ya que de lo contrario decantamos por el silencio o bien se ajusta el juicio para evitar el escarnio público.

La teoría de Neuman habla sobre una sociedad que amenaza con el aislamiento a aquellos individuos que expresan posiciones contrarias a las asumidas como mayoritarias, pero en la era de las redes sociales ya no se corre el riesgo de la incomunicación sino de la violencia y la agresividad. Esta hipótesis aborda un término que en estas elecciones se ha hecho cada vez más latente: el miedo.

Miedo al futuro; miedo al qué dirán; miedo a evidenciar que pertenecemos a un grupo social o que no pertenecemos; miedo al status quo; miedo al cambio; miedo al radicalismo, pero también miedo a quedarse callados; miedo a obedecer y miedo a la oposición; sin duda el temor actualmente ha servido como base para entender muchas de las acciones que acontecen en la sociedad que habitamos y paradójicamente contribuirá al cambio del mundo.

En una era llena de tecnología y donde nuestras posturas pueden trascender fronteras, irónicamente se ha optado por ocultar nuestros puntos de vista cuando nos enfrentamos a la posibilidad de recibir respuestas negativas, y escoger el silencio o la indiferencia como forma de protección.

Pero ¿Por qué continúa vigente esta espiral del silencio aún en una era llena de posibilidades para expresarnos? Por el surgimiento de minorías ruidosas; grupos de persona que son constantes en sus comentarios, ayudadas por la exponencial repetición en internet y redes sociales. Es así como en muchas ocasiones el número de personas que defienden una opinión no siempre es relevante; sino que se convierte en importante la cantidad de veces que lo expresan, la suma de ocasiones que el contenido se comparte y el número de personas que guardan silencio ante un tema que no les parece relevante.

El odio, el miedo y la indiferencia han inspirado linchamientos digitales, hoy en día las redes sociales viralizan y generan formas de interacción caracterizadas por una agresividad explícita respaldada por el anonimato de los monitores y Smart Phones. En una era de cambios hoy más que nunca hemos optado por el silencio y la indiferencia cuando lo que más se requiere es el diálogo y la escucha inteligente.

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