Jose Luis Camacho


Los asuntos pendientes se acumulan.

Si algo ha caracterizado al actual trienio legislativo de la Cámara de Diputados es la falta de dictaminación de las iniciativas y proposiciones que son turnadas a las comisiones ordinarias y con ello, han generado un atraso muy grave en el trabajo camaral.

Encargadas de analizar rigurosa y metodológicamente cada una de las iniciativas de nuevas leyes o reforma, las comisiones de diputados han sido reconvenidas en repetidas ocasiones por la Mesa Directiva de esa cámara por incumplir los plazos legales que tienen para desahogar los temas que les son turnados. Y ello se debe a que simple y llanamente no saben cómo hacerlo.

Con honrosas excepciones, las y los diputados federales de la LXIV Legislatura llegaron a San Lázaro sin saber exactamente cuál es su función y su principal obligación: legislar. Y en su lugar han querido reconvenir a gobiernos municipales y estatales, construir puentes vehiculares, remodelar mercados populares y destapar coladeras.

Como si les faltaran pendientes y documentos, ahora las 46 comisiones ordinarias de San Lázaro enfrentan el reto de analizar, evaluar y emitir una opinión positiva o negativa sobre el Plan Nacional de Desarrollo para los siguientes cinco años que les ha presentado el Poder Ejecutivo Federal.

Sin saber a ciencia cierta su margen de maniobra, pues se trata de la primera vez que realizarán esta función de control, los diputados han decidido convocar a seminarios y ejercicios de Parlamento Abierto, para escuchar a todos los sectores involucrados en los distintos temas del Plan y con ello, hacer lo que no realizó el Presidente: consultar.

No sé que podrá decir la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación, o la de Medio Ambiente, Sustentabilidad, Cambio Climático y Recursos Naturales, pues sus temas simplemente no se encuentran contemplados en la propuesta presidencial.

O qué podrá decir la Comisión de Puntos Constitucionales ante la pretensión presidencial de realizar una nueva Constitución y que deja entrever en su planteamiento político de 60 páginas.

¿Qué harán los diputados cuando justamente están resintiendo las consecuencias del incumplimiento de las promesas de campaña que realizó el entonces candidato y hoy Presidente de la República? ¿Buscarán introducir proyectos específicos?

El asunto ha sido tomado por la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, que preside Alfonso Ramírez Cuellar, lo que hace pensar que se repetirá el ejercicio realizado en diciembre pasado con el Presupuesto de Egresos de la Federación: se acatará la voluntad presidencial y los diputados no podrán hacer ningún cambio.

Ello en detrimento de una eficaz y profesional planeación gubernamental. La diferencia entre tener el PND y no tenerlo no será ninguna.

@jlcamachov

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