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Bet Birai Nieto

Cerca de ocho mil 781 extranjeros solicitaron asilo en territorio mexicano durante 2016, principalmente hombres y mujeres de El Salvador, Honduras y Guatemala con 91.6% de las peticiones, siendo los dos primeros aquellos que acumulan la mayor parte de esas solicitudes con 80%, las cuales de 2011 a 2016 se han multiplicado hasta mil por ciento.

Este comportamiento integra una parte del perfil de refugiados en territorio nacional, además de los sitios de ingreso, pues 500 mil extranjeros entran al país por la frontera sur, según datos de la agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) que junto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) identificaron a Chiapas y la Ciudad de México como las áreas con mayor dinamismo económico en donde se inserta la fuerza de trabajo de los refugiados.

El conjunto de la investigación se condensó en el estudio “Refugiados en México: de la respuesta humanitaria a la integración”.

Al respecto, Mark Manly, representante de la Acnur en México, sostuvo lo dicho horas antes por el alto Comisionado de la agencia, Filippo Grandi: 65.6 millones de personas han sido desplazadas de sus países, 51% son niños y niñas, aunque 75 mil que no son acompañados por un adulto.

Manly prosiguió, al referir que, en 2016 cada tres segundos una persona fue desplazada forzosamente, arista en la que Venezuela también ocupa un sitio al ser el quinto país productor de refugiados.

La muestra para elaborar el estudio se basó en la entrevista a 135 refugiados de 22 a 45 años de edad: 67 de ellos en Chiapas y 68 en la Ciudad de México, quienes en 45.9% cuentan con un año de educación básica y 31.1% tienen estudios de educación media superior.

De esta cifra, 42.2% se encontraba trabajando, apoyados con un documento de residencia. Un documento expedido por la Acnur refiere que 36.4% de los solicitantes de asilo trabaja en la actualidad, mientras que 68% de los ya son refugiados consiguió un empleo, aunque uno de los mayores obstáculos para encontrar trabajo es la falta de documentos de identidad reconocidos por  los empleadores.

La mayor parte de las personas que laboran lo hacen en oficios, que fueron reclasificados en el estudio como áreas elementales, pese a que en su país de origen tuvieran experiencia como profesionistas o técnicos, auxiliares, comerciantes y en ventas, además de operadores de maquinarias. Por tanto, 47.1% de los refugiados experimentó una perdida de estatus laboral, mientras que 5.9% de la ellos mejoraron su situación.

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