¿A qué sabe un champagne de 170 años?

3 de Abril de 2026

¿A qué sabe un champagne de 170 años?

Un cargamento con destino desconocido, fue descubierto en las profundidades del Mar Báltico

botellas
FOTO | ESPECIAL

Si alguna vez (o no) te has preguntado a que sabría una copa de champagne de muchos años, la respuesta fue develada luego del descubrimiento en 2010 de un cargamento de botellas de este vino espumoso. Llevaba 170 años en las profundidades del Mar Báltico.

Un grupo de bioquímicos a cargo de Philippe Jeandet, profesor en la facultad de ciencias de la Universidad de Reims, se ha encargado de analizarlo, y por supuesto también lo han probado.

Sorprendentemente, el fondo del mar es un lugar mucho mejor de lo que parece para conservar bebidas alcohólicas. La oscuridad casi absoluta y una temperatura constante de entre 2 y 4 grados han servido para que el champagne envejezca considerablemente bien dadas las circunstancias. Los enólogos definen sus aromas iniciales como metálicos, cercanos al queso y con notas animales como pelo mojado. Sí, no suena muy bien. Afortunadamente, después de oxigenarse, el champagne ha pasado a tener un aroma más estable a especias, humo y cuero, con notas finales a frutas y miel.

Reims es el epicentro de la región de champagne de donde proviene esta bebida. Jeandet ha revelado que el espumoso envejeció en barricas de roble pero que, por la época, su fermentación no estaba tan controlada, de ahí las notas como a queso.

La concentración de hierro y cobre indican que el mosto a partir del que se elaboró la bebida no era de tanta calidad como el actual. Su concentración alcohólica, en torno a 9 grados, también es menor que la del champagne actual.

CARGAMENTO MISTERIOSO

botellas El champagne ha podido ser datado con mucha precisión gracias a las inscripciones de los corchos, que sitúan su origen en las bodegas francesas Veuve Clicquot Ponsardin, Heidsieck, y Juglar. Sin embargo, lo que no está tan claro es su destino.

Por su ubicación, lo lógico sería pensar que la bebida iba camino del imperio ruso, pero la proporción de azúcar no concuerda. En aquella época, los rusos gustaban de beber champagne dulce con una proporción de hasta 300 gramos de azúcar por litro. Las botellas encontradas en el Báltico apenas tienen la mitad de esa cantidad.

El cargamento podría haber tenido como destino Alemania, pero eso tampoco explica por qué eligieron una ruta tan indirecta para llevarlo hasta allí.

PRECIO

En cuanto a las botellas, una parte se ha guardado para futuros análisis, pero no han faltado los excéntricos que han pagado hasta 30 mil euros por una botella.

El dinero recaudado con las sucesivas subastas de la bebida se ha destinado a financiar proyectos de educación sobre arqueología marina en las islas Åland, Finlandia, cerca de dónde tuvo lugar el hallazgo. vía Gizmodo