A ver qué tal les va…

15 de Mayo de 2026

A ver qué tal les va…

JS ZOLLIKER

“El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.”- Jorge Bucay

Siempre a la misma hora se despierta —sin necesidad de alarmas ni relojes— y se alista para ir al trabajo. Otros, de estar en su lugar, ya se habrían dado por vencidos pero él jamás se rinde. Gracias a su mamá, desde pequeño aprendió que su discapacidad física no es razón suficiente para limitar sus sueños y anhelos. “Retos, todos tenemos a diario”, le decía.

Así que por eso, trabaja desde muy temprano como auxiliar en una oficina para ahorrar lo suficiente y un día poder obtener una licenciatura. Contador, eso es lo quiere ser. “Información, eso es la contabilidad, para poder tomar decisiones sobre cualquier negocio”, le platica con entusiasmo a quien le pregunte por su decisión académica.

Antes de llegar al trabajo, tiene que sufrir una travesía terrible. Su silla de ruedas debe sortear baches, banquetas desiguales y rotas y sin rampas —o peor aún, banquetas con rampas improvisadas dignas de acrobacias mortales— cruzar avenidas donde los conductores no se detienen y entrar en una de tantas estaciones del metro que no tienen ninguna adaptación para gente como él.

Pide entonces a los que pasan a su lado —y esto es todos los días— que por favor lo carguen en brazos y lo ayuden a bajar las escaleras. Obstinado. Resistente. Sin duda es admirable.

Esta vez, sólo tuvo que esperar diez minutos para que lo ayudaran a bajar hasta el andén, por lo que llegará temprano al trabajo. “Realmente, le calculo media hora a este trámite”, me dice sonriente y aliviado. Y yo no puedo dejar de pensar que debiera ser obligación del gobierno, proveer de infraestructura en todas sus instalaciones para que personas discapacitadas puedan ser independientes.

Es más, por decreto se debiera obligar a cualquier entidad, privada o pública, a brindar facilidades para que la gente discapacitada pueda tener al menos, libertad de movimiento y seguridad física.

Se necesita crear conciencia y la ciudad de México, bien podría convertirse en punta de lanza: transformarse en la primer ciudad del país que esté 100% preparada para dotar de independencia a sus ciudadanos discapacitados.

Trate usted, Presidente, o Jefe de Gobierno, o usted lector, lectora, de pasar un día entero, con todas sus actividades, en una silla de ruedas. A ver que tal les va…

Escribí este artículo hace dos años. Ayer leía sobre el caso de un niño discapacitado que ha sido discriminado de dos escuelas. Hoy, parece, nada ha cambiado en tanto tiempo. Es más, el gobierno parece que da pasos para atrás al crear centros “especiales” para los discapacitados (crear guetos no es lo mismo que integrar). ¿Lo bueno? Que la ciudadanía está participando cada vez más activamente en la agenda sobre los derechos humanos y la discapacidad. Y se viene una gran oportunidad: la nueva constitución de la nueva Ciudad de México. Los activistas como Katia D’Artigues que participan como constituyentes necesitan de nuestro apoyo. No los dejemos solos.