Cannabis la diferencia entre existir y tener una vida

19 de Mayo de 2026

Cannabis la diferencia entre existir y tener una vida

El movimiento por cannabis en México tiene distintos rostros

cannabis Niños y pacientes con epilepsia o padecimientos similares dan testimonio de las mejorias.

NADIA SANDERS

En estos días, cualquier cliente de supermercado en California, Estados Unidos, podrá echar a su carrito un aceite a base de cannabis sin necesidad de prescripción médica, un producto que en México puede reducir en una persona con epilepsia el número de convulsiones de 150 a sólo cinco o diez eventos por día.

En el estado estadounidense que alberga a Hollywood, el aceite de cáñamo (hemp oil) se vende como un suplemento alimenticio, pero en nuestro país se requiere de un dictamen médico y un permiso de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para su importación.

La pionera en obtener una autorización para tener acceso a una medicina a base de cannabis fue la familia de la niña Grace, que padece Síndrome de Lennox-Gastaut. Pero en febrero de este año, otras familias de niños con agresivos tipos de epilepsia buscaron permiso de Cofepris para importar un aceite hecho de la planta de cannabis que contiene CBD, un tipo de cannabinoide que no es psicoactivo, como el THC.

›El único proveedor en México de este medicamento, asentado en San Diego, California, es Hemp Meds. Su presidente en México, Dion Markgraaff, dijo a ejecentral que en febrero de este año supo que la demanda del aceite subiría exponencialmente. Si en febrero sólo existían uno o dos casos, ahora son alrededor de 100 personas las que importan el aceite de cáñamo, la planta de la cannabis.

“Cuando supe que la niña Grace obtuvo permiso, sabía que sería como una bola de nieve porque lo mismo ocurrió en Brasil. Una niña y una familia cambiaron el sistema entero y al gobierno por completo. Y ahora funciona tan bien, que el gobierno paga y lo incluye en su sistema de salud como tratamiento para el dolor, cáncer y epilepsia”, comenta el presidente de HempMeds en México.

En febrero de 2016 la empresa importó el primer frasco de medio litro, con un costo de 237 dólares (unos 4 mil 400 pesos). Hoy en día tiene más de 100 clientes y la cifra se duplica cada mes desde entonces.

Aunque Markgraaff sabe que el producto puede ser caro para muchas personas que lo necesitan, también apunta a que ayuda a dejar de comprar otros medicamentos más caros y con efectos secundarios desastrozos para el hígado y los riñones. Cada botella contiene medio litro y un niño con síndrome de Lenox-Gastault o de West ocupan unas gotas al día, les rinde cerca de seis semanas.

Se trata de la única empresa con permiso de importación por ahora porque Markgraaff logró comprobar que el aceite no contiene los cannabinoides psicoactivos como el tetrahidrocannabinol (THC) sino sólo cannabidiol (CBD), que ayuda a inhibir las compulsiones en pacientes con epilepsia. El presidente de la empresa en México sabe que la demanda del producto reducirá su precio en el país y señala que en unos días aceites similares estarán a la venta en cualquier estante de una tienda como Wal-Mart en California, donde desde hace cuatro años es legal el consumo de cannabis con fines medicinales.

En la reciente Expo Weed, la primera exposición sobre cannabis en México, podían circular entre los stands del World Trade Center padres de familia con sus hijos en carriolas, sonrientes y agradeciéndose mutuamente por los consejos compartidos.

La visibilización a través de los medios que logró el caso de la niña Grace hizo que cientos de familias se conectaran a través de las redes, incluso más allá de México. El padre de Grace. Raúl Elizalde, dijo a ejecentral que han sido casi mil familias que se han acercado a la fundación Por Grace A.C. para pedir apoyo.

Una noche de noviembre en Venezuela

El hijo menor de José Villalobos sufre convulsiones desde los tres meses de haber nacido. Hoy tiene 13 años y el Síndrome de West le provoca alrededor de 150 crisis epilépticas cada día. En noviembre pasado, Jesús David Villalobos comenzó a tener convulsiones sin cesar en su hogar de Venezuela desde las 10 de la noche hasta las 5 de la mañana del día siguiente.

“Es una crisis generalizada, su cerebro es un completo desorden eléctrico”, comentó su padre. Así que no dudó más y con su esposa le dieron una gota de un aceite que habían preparado artesanalmente. Supieron que el remedio era efectivo porque las convulsiones se pararon y el niño pudo dormir. La búsqueda había sido larga, especialistas en Italia, España, Estados Unidos.

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Entonces supieron del caso de la niña Charlotte, de Grace, en México, la opción legal de conseguir el medicamento. Vendieron todo y viajaron los tres.

“Ahora, lo ha visto caminando. Dice papá, dice mamá. Él se baja de la cama, él tiene iniciativa propia. Hay cierta sinapsis que me dice a mí que quedaron esos 13 años perdidos en alguna parte por la falta de un medicamento adecuado, bueno, estamos recuperando algo”, dijo Villalobos.

En Venezuela, como en muchos países, lo que puede dar salud a su hijo es un delito grave, así que él sólo consiguió 10 gramos, el máximo permitido, para producir su propio aceite con tutoriales en internet.

Cuando hay cierto tabú en la legislación que no se abre, se le da más poder al traficante. Entonces, nosotros estamos obligados a obtener en el mercado negro lo que se consiga, comentó Villalobos.

Ahora forman parte del movimiento de la sociedad civil que apoya la cannabis con fines medicinales porque el derecho a la salud de los niños está reconocido por la UNICEF y el pacto de Costa Rica.

Cerca de 100 personas han obtenido permiso de importación de un producto derivado de cannabis por parte de las autoridades sanitarias de febrero a la fecha.

Nuestra propia medicina

El aceite a base de CBD no es el remedio para todos los tipos de epilepsia. José Manuel emplea un inhalador que puede comprar libremente en Estados Unidos y traer a México en su bolsillo porque a pesar de tener cannabis se encuentra en el marco legal de portación.

Cuando José Manuel comienza a tener la visión de un túnel, sabe que está a segundos de desconectarse del mundo porque viene una crisis de epilepsia.

Entonces, saca un tubito de su bolsillo, lo inhala y puede continuar con su rutina. En su caso, el aceite de cáñamo no es la mejor opción.

“Ése es un producto que viene de la planta completa en vez de ser sólo la flor. Digamos que la fruta de la planta es la flor. Y esa flor es la que tiene mayor concentración de eterpenos, cannabinoides, flavonoides. En fin, un conjunto de componentes que hacen que sea una medicina de verdad”, dijo en entrevista.

cannabis3 Sistemas de plantaciones para interiores

Con ayuda de su médico, José Manuel ha logrado retirar otras medicinas con agresivos efectos secundarios en su organismo como el Levetiracetam, la sustancia activa de Keppra. Una caja de estas cápsulas le genera un costo de 1,525 pesos y ocupaba tres al mes, ahora sólo consume una.

“Pero deja la economía. Quítatelo. La calidad de vida. Yo bajé 16 kilos de la última recaída que tuve hace como seis meses, que ya empecé a ganar otra vez peso”, recordó el hombre de 37 años.

José Manuel es un convencido de que las personas pueden producir su propia medicina en casa, cuidando la calidad de la flor, de la planta y haciendo sus propios aceites si fuera legal y si la política contra el narcotráfico cambia.

Si se ha logrado cambios como la Ley Anticorrupción, él sabe que se puede empujar la propuesta “como sociedad civil porque los políticos no parecen tener el más mínimo interés”.

“Tenemos el poder de decidir, de cambiar las cosas, de hacer tu medicina, de no depender del narco. Podemos hacerlo si queremos”, comentó.

En noviembre se prevé la legalización de cannabis con fines recreativos en California y Arizona.

La legalización que se avecina

Mientras la legalización del consumo con fines medicinales ha avanzado hasta la misma capital de Estados Unidos, en México la posibilidad quedó aún más lejos cuando ni en el partido oficial hubo consenso por apoyar la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto sobre la planta.

Leopoldo Rivera, integrante de la Asociación Mexicana de Estudios sobre Cannabis, está seguro de que los cambios sólo van a venir desde la sociedad civil porque no hay el mínimo interés por parte de los políticos.

cannabis

El debate sobre cannabis no sólo debe ser informar a la población sobre su uso, sino hacer saber que es una industria pujante en todo el mundo y que es benéfica.

Las fibras que se obtienen del cáñamo son materiales mucho más resistentes en la fabricación de piezas de auto, textiles, tablas para el sector de la construcción, y producen hasta cuatro veces más papel que un árbol.

Rivera, también editor de la revista Cáñamo, explicó que el movimiento a favor de la cannabis busca que se reconozca que el consumo personal no es un delito, que la gente que se deje de criminalizar a los usuarios. “Porque la verdad es que no es un peligro para la sociedad (…) Eso es lo que está bloqueando que se puedan aprovechar los otros dos usos que son muy benéficos”, indicó.

Mientras en México aún se consigue un medicamento con amparos o se mete a jóvenes a la cárcel por portar marihuana, en los estados de California y Arizona es posible que se legalice la cannabis para consumo recreativo.

Graduado en horticultura de cannabis

La primera universidad que imparte estudios en horticultura y negocios de cannabis crece a medida que la legalización de la planta se expande en Estados Unidos. El decano de la facultad de la Universidad de Oakland, Aseem Sappal, advierte que México debe estar preparado y educarse para el momento en que ocurra la legalización.

Sappal habla con orgullo de la Universidad que tiene a los mejores expertos en el tema en las ramas de derecho, cultivo, horticultura y propiedades medicinales de la planta. “El menos experto tiene 20 años de experiencia”, afirma.

Lo que empezó como un atrevido anuncio en el periódico para contratar personas en el sector de cannabis, ha evolucionado como un proyecto educativo al que lo mismo asisten jóvenes que médicos cirujanos y hasta congresistas ante los cambios que vive Estados Unidos en el proceso de legalización con fines terapéuticos, y al cierre de este año, con fines recreativos en California y Arizona.

Sappal vino a México para compartir la importancia de estar informado sobre toda la industria alrededor de la cannabis.

Uno de los detonadores de este cambio en la política hacia la planta fueron, sin duda, las ganancias. En términos de impuestos, en el estado de California arroja 1.4 mil millones de dólares y 8.7 mil millones en todo el país, según autoridades del estado y el Reporte Miron, de la Universidad de Harvard, respectivamente.

Captura de pantalla 2016-09-07 a las 11.32.45 p.m. Inveranedros para interiores Expo Weed

“El dinero motiva a la gente, para bien o para mal”, comenta Sappal a ejecentral. Otro motivo ha sido el cuidado a los pacientes, sobre todo cuando ves a un menor de 10 años sufriendo convulsiones por epilepsia. La tercera es, desde luego, el crimen, la corrupción y la motivación de detener el crimen organizado.

Hay muchos otros y también hay oponentes, a quienes entre más conozcas, mejor podrás darles la vuelta, dice el académico.

“Nuestra oposición son las grandes compañías, los negocios de billones de dólares y sus cabilderos, que son quienes ayudan a cambiar la ley”, señala.

Entre las industrias que están en contra, apunta a los sindicatos de los penales, de las fuerzas policiales y las compañías farmacéuticas y de venta de alcohol. Creen que si la gente consume cannabis probablemente ya no venderá alcohol, y en el caso de los laboratorios, el tema es que es posible cultivar la planta en el jardín de tu casa.

Y todas las medicinas causan muchos daños en el organismo y el hígado, mientras que la cannabis no es tan dañina. Es ridículo, dice.

Seppal hace una proyección al futuro y está seguro de la legalización global ocurrirá. “En el futuro se van a burlar de nosotros. Nos van a ver y van a decir. ‘Qué idiotas eran, les tomó 200 años valorar la planta. Un día, esta batalla que enfrentamos dejará de existir.

Más de 30 mil personas se han graduado de Oaksterdam, donde aprenden horticultura y todo lo relacionado con la industria de cannabis.

Cada año se gradúan alrededor de 500 alumnos y están por iniciar las clases online y en español. Se considera una de las universidades menos caras, pues cada hora de materia con crédito tiene un costo de 37 dólares.

Además de que se encuentran en un estado con alta población de hispanohablantes, en Florida, donde también hay muchos hispanos, asegura que hay una alta concentración de cultivo de la planta en interiores.

“Lo que está ocurriendo no solo es en los Estados Unidos, sino internacional (…) Los países de avanzada, los que tienen visión se están dando cuenta de que ésta es la dirección en la que se está moviendo el mundo”, dice el decano.

De 50 estados que hay en Estados Unidos, 25 la han legalizado como uso medicinal y con el tiempo todo el país la habrá legalizado.

“Puedes empezar ahora o puedes esperar cinco, diez, treinta años”, dice. “La gente que está viendo hacia adelante sabe que hay un beneficio y es la que cuestiona por qué hay que esperar”.

CIFRA 237 dólares cuesta una botella de aceite con CBD de medio litro.