Grandilocuente y corrupto

11 de Mayo de 2026

Grandilocuente y corrupto

enrique del val

Al presidente de Argentina Javier Milei y, por lo visto, también a su hermana Karina, denominada por su propio hermano como “el jefe”, parece que les ha llegado la hora de la verdad. No solo son ya comentarios de la oposición o de los medios, sino que incluso la revista The Economist, que varias veces lo puso de ejemplo, escribe en su último número que se encuentra en serios problemas.

Su popularidad y aceptación han caído sensiblemente desde que tomó posesión en diciembre de 2023, según la gráfica de la revista, hasta 28 puntos, siendo el principal problema no la economía sino la corrupción.

Quién lo iba a creer: el grandilocuente que hizo su campaña proponiendo una guerra contra “la casta política” y “la moral como política de Estado”, que lo llevó a ser presidente y la gente lo apoyó a pesar de su drástico programa de ajuste y desregulación económica, en dos años se ha venido abajo por los hechos que han salido a la luz pública y lo involucran, tanto a él como a su hermana, y a varios funcionarios importantes.

Y para no variar, copiando a otros presidentes, se ha lanzado contra los medios de comunicación, emulando a su ídolo Trump, quien declaró que “no odiamos suficiente a los medios de comunicación"; él ha declarado, modificando la frase: “no odiamos lo suficiente a los periodistas”. Incluso durante varios días se negó el acceso a la Casa Rosada, residencia oficial, a los medios de comunicación.

Milei ha sido acusado por el caso de las criptomonedas que promovió, conocido como el “caso $LIBRA”, que causó pérdidas por cerca de 300 millones de dólares a la gran mayoría de los inversores. Ha sido demostrado que mintió cuando declaró que simplemente había difundido un proyecto que había encontrado en internet, cuando la realidad es que estaba al tanto de toda la operación. Ha callado porque, si respondiera a las preguntas que le han formulado, seguro se autoincriminaría, según los medios.

Recientemente, “el jefe”, es decir su hermana, también ha sido denunciada por un sobreprecio en la compra de medicamentos para la Agencia Nacional de Discapacidad, gracias a unas grabaciones en las que se explica la forma en que operaban los sobornos. El asunto ha sido tan claro y contundente que no le ha quedado más remedio que despedir a dos funcionarios cercanos a la figura presidencial.

Adicionalmente, ha tenido que hacer frente a otro caso de corrupción que se está investigando: el del jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, quien con un sueldo de 2,500 dólares se ha permitido comprar dos propiedades y asumir deudas por 800 mil dólares. Es tal el cinismo que, para justificar la compra de una propiedad, ha argumentado que dos policías le prestaron 100 mil dólares que pagaría en un año. Lo llamativo es que Milei lo sigue defendiendo. No ocurrió lo mismo con Carlos Frugoni, quien era secretario de Coordinación de Infraestructura y tuvo que ser despedido porque se le encontraron propiedades en Estados Unidos no declaradas, al igual que el responsable de la agencia de recaudación impositiva, quien tampoco declaró propiedades en el extranjero.

Todo lo anterior revela que ha sido un presidente que miente y que protege la corrupción de los suyos. La sociedad argentina se ha dado cuenta, porque además a millares de ellos les ha costado bastante en su nivel de vida el ajuste que supuestamente iba a permitir salir adelante a la nación. Ahora, como indican las encuestas, la corrupción al más alto nivel, los bajos salarios y el desempleo son los grandes temas que preocupan a los argentinos.

Milei, como todo presidente ególatra e inculto, ha llegado a decir, según los medios cuando estaba preparando un texto de economía con su asesor Demian Reidel, que probablemente “me den el Nobel de Economía”.