El presidente no cometió violencia política en razón de género

14 de Julio de 2024

Karla Doig
Karla Doig

El presidente no cometió violencia política en razón de género

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El 13 de junio, la Sala Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) determinó que el presidente Andrés Manuel López Obrador incurrió violencia política en razón de género contra la excandidata presidencial por la coalición Fuerza y Corazón por México (PRI, PAN, PRD), la ingeniera Xóchitl Gálvez, por sus declaraciones en 8 de sus conferencias matutinas celebradas durante los meses de julio y agosto de 2023. Esta decisión se fundamentó en la consideración de que “aquellas expresiones en las que el titular del Ejecutivo Federal afirma que la denunciante obtuvo una candidatura por decisión de un grupo de personas con poder político, sí actualizan los parámetros de la infracción”.

Durante ese período, el presidente emitió comentarios como el siguiente: “Diego, Fox, Salinas, Claudio X González impusieron a la Sra. Xóchitl, la escogieron porque piensan que van a engañar con una mujer que nace en un pueblo de Hidalgo y habla de manera coloquial y directa”.

El TEPJF afirmó que llegó a esa conclusión debido a que “se configura violencia simbólica con objeto de menoscabar el reconocimiento de sus derechos políticos, con base en su carácter de mujer e indígena, al reforzar el estereotipo de inferioridad o dependencia para acceder a cargos públicos”.

En el ámbito político, la violencia contra las mujeres en razón de género busca restringir de manera injusta su participación en la vida pública únicamente por su condición de género. Es imperativo tener presente que, conforme al más reciente Protocolo en la materia publicado por el INE, se define como: “Toda acción u omisión, incluida la tolerancia, basada en elementos de género y ejercida en la esfera pública o privada, que tenga por objeto o resultado limitar, anular o menoscabar el ejercicio efectivo de los derechos políticos y electorales de una o varias mujeres...”

En mi opinión, las declaraciones del presidente pudieron omitir los méritos propios de Xóchitl para llegar a la candidatura presidencial, pero de ninguna manera configura la violencia política en razón de género. En primer lugar, sus expresiones carecen de los elementos de género establecidos en la ley necesarios para su configuración, ya que no se basan en el hecho de que Xóchitl sea mujer, es decir, no se sustentan en prejuicios y estereotipos de género. La declaración del presidente no está enfocada en lo femenino de Xóchitl.

En el mismo tenor, el mandatario tampoco sugiere que Xóchitl sea indígena, ni mucho menos profiere comentarios despectivos hacia los pueblos originarios. Sencillamente hace referencia, en su calidad de mujer, a su origen en un entorno especifico. En el contexto coloquial, al mencionar a alguien como proveniente de un pueblo, se alude comúnmente a su procedencia de una comunidad más pequeña, rural o menos urbanizada. A diferencia de la identidad indígena, que implica pertenecer a un grupo étnico autóctono de una región específica, con una cultura, lengua y tradiciones particulares. En esta línea, tampoco se menoscaban los derechos políticos de la excandidata ya que no se evidencia la supuesta subordinación que se argumenta como violencia simbólica por parte del TEPJF.

En la arena política, es sabido que las personalidades públicas están expuestas a ciertas afirmaciones que pueden ser objeto de debate político y no necesariamente constituir violencia. Además, resulta igualmente incoherente que se denuncie violencia política de género por expresiones del presidente, ante los gritos de reclamos de Marko Cortés por el desempeño, trabajo y decisiones de la excandidata, a lo que ella respondió que: “cuando un hombre se pone agresivo, lo ignora, creo que eso les duele más”.

¿Se ignoran los gritos del líder del PAN, pero se denuncia al presidente?

La tipificación de la violencia política de género es fruto de la lucha de mujeres por nuestros derechos políticos. No debe usarse como arma política, para no pervertir su significado y así sancionar a quienes realmente la cometan. Avanzar en la igualdad sustantiva es el reto principal. Es crucial abordar este tema con precaución para no retroceder, especialmente en un momento donde las mujeres están alcanzando posiciones de poder.

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