Dentro del desorden mundial en casi todos los campos de la vida que ha provocado el magnate que dirige los Estados Unidos, hay un tema que día a día cobra mayor importancia: es el referente a lo que se ha denominado “tierras raras”, que en realidad no son tierras.
El término, según Wikipedia, fue acuñado por Johan Gadolin, un químico finlandés en el año de 1794, al analizar un mineral negro que le entregó un oficial sueco, proveniente de una mina de Ytterby, Suecia. El químico Gadolin procesó el mineral aislando un óxido al cual denominó itria, que después se convirtió en itrio. Más tarde, de esa misma mina fueron descubiertos más elementos y así el nombre se popularizó debido a la dificultad histórica de separarlos.
Recientemente, en el último número de la revista The Economist han aparecido artículos refiriéndose a lo que está ocurriendo en el mundo con las tierras raras, porque hoy son indispensables para la fabricación desde teléfonos celulares, vehículos eléctricos, hasta misiles y armas y, sobre todo por esto último, es el interés que existe.
Actualmente, las tierras raras son 17 elementos químicos perfectamente identificados y que para su producción, según la información disponible, se encuentran localizados en pocos países.
Se calcula que hay alrededor de 90 millones de toneladas de tierras raras, de las cuales China tiene 48 millones; Brasil, 23 millones; la India, 8 millones; Australia, 6 millones; Rusia y Vietnam, cada uno, con 4 millones; y al final, nada menos y nada más que la famosa hoy Groenlandia, con 2 millones. Como dato adicional se tiene que el imperio vecino solo tiene 1.9 millones.
Como bien se menciona en la revista, el continente europeo una vez más está dependiendo de otros países para su abastecimiento, como han sido: de Estados Unidos para los servicios digitales, Rusia para la energía y China para las tierras raras, tomando en cuenta que este país controla el 70% de la extracción, el 90% de la refinación y nueve de cada 10 imanes que se producen con esos elementos.
En la guerra comercial que se está dando, las acciones unilaterales del gobierno vecino han provocado que, en venganza, los chinos estén respondiendo con restricciones a la exportación de tierras raras, lo cual está afectando también a la industria europea.
Por otro lado, en otro artículo de la revista se indica que Brasil es uno de los grandes beneficiados de las tierras raras, por las reservas que tiene, ya que hasta ahora una cuarta parte, como ya hemos mencionado, está en este gran país.
El presidente Lula ha sido claro mencionando: “La ventaja de esta riqueza, refiriéndose a las tierras raras, que Dios nos ha dado será para beneficio de nuestro pueblo, si no veremos lo que hicieron las grandes potencias: excavando hoyos y llevándose nuestros minerales”. El problema que tiene es que se necesitan grandes cantidades de recursos para su obtención y, según algunos entrevistados por la revista, el gobierno no los tiene.
En el caso de nuestro país, el Servicio Geológico Mexicano y algunos investigadores de universidades públicas han identificado indicios de tierras raras en varios estados, pero no más allá de esto debido, por un lado, a la falta de dinero para continuar y, por otro, a la falta de interés del gobierno.
Un tema importante en las tierras raras es que su procesamiento es altamente contaminante, generando residuos muy peligrosos, hasta radioactivos; además de que, al usar tal cantidad de otros químicos, afectan también el agua y el aire. Por eso, en varios países desarrollados, como los Estados Unidos, está prohibida su explotación. Quizás este es uno de los puntos clave de la decisión política de desarrollar o no la explotación de tierras raras.