Crean mapa acerca de la genética adaptativa del maíz
Se espera que esto ayude a desarrollar variedades que puedan resistir distintos cambios de clima y a la vez satisfacer la alta demanda de alimentos
El maíz es uno de los productos agrícolas más comunes del mundo. Este cultivo, el arroz y el trigo proveen 50% de la energía alimentaria de la humanidad; sin embargo, de 1980 a 2014 la cosecha mundial anual de maíz se redujo en 23 millones de toneladas por cambios en el clima. Es por eso que descifrar cómo esta planta se adapta a distintos ambientes es fundamental.
En la revista Science que se publicará mañana, investigadores reportan el mapeo que hicieron de los genomas de 26 cepas diferentes de maíz, incluyendo los llamados “genes saltarines” (que formalmente se llaman transposones).
Los genes saltadores del maíz fueron descubiertos por Barbara McClintock en los años 40, como elementos que, más que determinar alguna característica de la planta, regulan la expresión de conjuntos enteros de genes. Es por esto que los transposones se conocen como elementos claves de la adaptabilidad del maíz a distintas condiciones.
“Los humanos tienen cerebro. Nuestro principal componente adaptativo es nuestra capacidad para transferir cultura y conocimiento. La estrategia de una planta es tener un genoma fluido. Tienen una relación muy íntima con estos transposones, los usan para traer nueva diversidad genética para que puedan lidiar con estos eventos, porque no pueden escapar de ellos”, dice Doreen Ware, investigadora del Laboratorio Cold Spring Harbor (donde también trabajó McClintock) y coautora del reporte.
Los genomas, descritos por un equipo de alrededor de 45 científicos de Estados Unidos, guardan la historia evolutiva de las diferentes cepas, los ambientes y enfermedades que han experimentado.
Además, con los cambios climáticos que se esperan en los próximos años, “brindan información más amplia sobre la genética del maíz y esto, a su vez, se puede utilizar para comenzar a optimizar el maíz para que crezca en entornos futuros”, dijo Ware a la agencia Eurekalert, algo que será necesario, pues se espera que la demanda mundial anual de maíz, arroz y trigo para el año 2050 sea de tres mil 300 millones de toneladas.