Desaceleración o traspaso

16 de Marzo de 2026

Desaceleración o traspaso

LUIS M CRUZ

Según señala la OCDE, la economía mundial en los próximos meses va camino a desacelerarse, con lo que el crecimiento se ralentizará en la mayoría de las economías desarrolladas.

1. Desaceleración mexicana. Finalmente, tanto el traspaso del choque externo cómo el impacto del recorte presupuestal realizado por el gobierno mexicano hicieron de las suyas y el Banco de México y analistas del sector privado revisaron a la baja la perspectiva de crecimiento de la economía mexicana.

Banxico, cáustico en extremo, le reduce medio punto porcentual para situar la marca entre 2 y 3%, asumiendo también el corrimiento para la expectativa del 2017 en similar magnitud, entre 3 y 3.5%.

Para los analistas del sector privado, la reducción del crecimiento estaría en torno al 2.3%, con tendencia a la baja.

Las razones de la contracción se sitúan, sobre todo, debido a la debilidad del precio del petróleo, que no obstante cierta recuperación sigue dejando la mezcla mexicana en torno de os 25 dólares el barril, así como a la menor cuantía del crecimiento del sector manufacturero norteamericano, que afectado por el superdólar, ha reducido las importaciones de nuestras manufacturas.

No obstante el impacto maligno de la desaceleración en el ánimo nacional, en el exterior se sigue reconociendo y valorando a nuestro país por su capacidad de ajuste ordenado, que le permite mantener la nota positiva del grado de inversión.

Habrá, por supuesto, un rebote inflacionario (ronda el 3 porciento y podría llegar a 3.5% al cerrar el año), como también un mayor costo del dinero, pues Banxico subió las tasas al 3.75%, que tiene un efecto inmediato en todo financiamiento. Pero el país no está de rodillas o postrado por los efectos del realineamiento geoestratégica que está teniendo lugar en el mundo.

Como señala el último reporte de la OCDE, la economía mundial va camino a desacelerarse en los próximos meses, con lo que el crecimiento se ralentizará (disminuirá o ajustará) en la mayoría de las economías desarrolladas, aún cuando en China se estabilizará alrededor de los parámetros anunciados en el Plan Quinquenal, en los cuales se espera un crecimiento ponderado entre 6.5 y 7% así como la intervención de fondos públicos chinos para la compra de activos, lo que evitará una mayor devaluación del yuan.

2. El descenso de Brasil. Un “efecto Samba” podría estar amenazando América Latina. El Brasil se hunde en la recesión, que de un 2 porciento supuesto en los cálculos de los organismos financieros internacionales a principios del año, llegó ya al -4 porciento en estos días. La deuda soberana del Brasil fue degradada a bonos chatarra por las agencias calificadoras; la tasa de interés de referencia es del 14 porciento en tanto que la inflación se dispara por encima de ese porcentaje. Además, la crisis económica se acompaña de su correlato, la crisis social, que significa desempleo, carestía y caída en la pobreza de segmentos de clases medias que habían salido de ella en los años recientes. Para redondear, la crisis política se ha profundizado, la corrupción ha corroido el tejido político y las implicaciones por malos manejos de fondos de Petrobras han tocado al gobierno de la Presidenta Dilma Rousseff, enfrentada a un proceso de destitución, como también al emblemático ex presidente brasileño, Luiz Inacio “Lula” Da Silva. A pocos meses de los Juegos Olímpicos, la situación se complica no sólo por los ingentes gastos que tal acontecimiento implica, sino también por la crisis sanitaria que el virus del Zika está generando. Brasil se ha convertido en el mejor ejemplo de que cuando las cosas van mal, pueden siempre ponerse peor. 3. El empuje del dragón chino. Por otra parte, la situación internacional se complica con el efecto Dragón. China, al buscar su conversión en una economía de mercado, ha impulsado una guerra de divisas que tanto le ha pegado al peso mexicano. En estos días se reunió l Congreso del Partido Comunista Chino para asumir el nuevo Plan Quinquenal, que prevé un crecimiento “sólo” entre 6.5 y 7 por ciento. Siendo una buena cifra si se compara con las perspectivas mexicanas, resulta la mitad de lo que crecían hace una década. Previo a ello, el gobierno chino redujo el encaje legal de los bancos en medio punto porcentual (a 17 porciento) y realizó una ingente compra de acciones de los grandes bancos chinos, para evitar una devaluación más fuerte del yuan. Empero, tras su desaceleración, que afecta el mercado de commodities, el impulso hacia una economía abierta tenderá a devaluar el yuan y presionar el mercado de divisas, incentivando el “vuelo a la seguridad” que todo inversionista gusta adoptar en tiempos de incertidumbre y volatilidad cómo los que estamos viviendo. 4. A las trompadas con Trump. Como para Ripley, la elección norteamericana está tornándose en una tragicomedia. Conforme se desarrollan los caucus primarios, se perfilan por el lado conservador, la impresentable figura del magnate Donald Trump, que está explotando el enojo de las clases medias norteamericanas por la reducción de calidad de vida qeu está afectando a todo el mundo, y en el lado progresista se estaría colocando la esposa del ex presidente William Clinton, Hillary. Un duelo Trump-Clinton seria anticlimatico. No es difícil anticipar la misoginia y el racismo de Trump enfrentado a la retórica igualitaria de Clinton. Los careos demoscópicos sugieren que en tal eventualidad, Clinton ganaría pero por escaso margen. Hasta el momento, Trump se ha visto más hábil que cualquiera para realizar una campaña ruidosa, escandalosa y de constante provocación, que le gana micrófonos y pantallas, Clinton, por otra parte, no sería precisamente una pera en dulce para México. En su desempeño cómo Secretaria de Estado, varias veces dejó traslucir cierta desconfianza en el gobierno mexicano, que le parecía menos confiables aún que los iraquíes. Finalmente, se le cuestionaba al gobierno mexicano cierta inacción aparente ante el fenómeno Trump. El presidente Enrique Peña Nieto ha dejado saber ya que una figura como Trump pondría a prueba la relación bilateral, en tanto que el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, dijo fuerte en Washington que nuestro país no pagaría ningún muro que los norteamericanos quisieran erigir, cuestión que no encontraría sustento en ningún principio del derecho internacional. Sus voces se suman a las de otros personeros de la sociedad civil o partidos de oposición quienes han atajado la verborrea de Trump, además de las propias organizaciones mexicoamericanas o “raza”, como le dicen por allá. Sigo creyendo que la democracia norteamericana tendrá el antídoto para echar al basurero a un tirano o a un “Fhurer”, que los electores, puestos ante la boleta constitucional el 2 de noviembre próximo, votarán por la cordura y no por la aventura. Qué paradoja. el presidente Obama trajo de vuelta la prosperidad norteamericana, y ahora Trump quisiera echarla por la borda. 5. Los idus de marzo. Las próximas efemérides del 18 de marzo, aniversario de la Expropiación Petrolera y del natalicio de don Benito Juárez, además del 23 de marzo, con el vigésimo segundo aniversario luctuoso de Luis Donaldo Colosio, habrán de ser ocasiones propicias para profundizar el debate en torno a la Revolución del Siglo XXI. El PRI ha sabido hacer la revolución en sus orígenes y en el desarrollo de la Nación; ahora, está impulsando la Revolución del Siglo XXI, para vencer la pobreza y la desigualdad y devolverle al país crecimiento, seguridad, prosperidad y una mejor calidad de vida. En el mes de “veda” previo al arranque de los 14 procesos electorales locales, incluido el del constituyente de la Ciudad de México, es un concepto útil para contrastar lo que unos, el gobierno, están haciendo para transformar una realidad adversa, frente a lo que otros, desde distintas trincheras, estarían visualizando como una mejor ruta para resolver los mismos viejos problemas que hemos enfrentado desde hace décadas, buscando un mejor imposible, que es discutir con razones, con un discurso coherente, lejos de la negatividad que suele prevalecer en los medios. En un entorno adverso, es perceptible que el país está realizando cambios profundos, propios de una revolución como se ha comentado anteriormente. Podría haberse optado por administrar la crisis, como sucedió en los doce años anteriores, o bien correr los riesgos y sacrificar popularidad a cambio de hacer lo que tenía que hacerse para concretar trece cambios estructurales que hoy hacen la diferencia entre tener futuro o padecerlo. Como lo muestra Brasil, el futuro está aquí; de lo que se haga ahora depende en buena medida qué futuro tendrá nuestro país, que no puede esperar a que algún iluminado gane las elecciones presidenciales de 2018 para empezar a hacer las cosas. Si alguna lección es perceptible en la aprobación y vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte hace veinte años, es que no haberlo hecho entonces habría significado hoy un país menos competitivo y radicalmente dependiente de los ingresos petroleros. Los cambios impulsados con el acuerdo de las fuerzas políticas comprometidas en el Pacto por México darán sus mejores frutos más adelante, como señalan las agencias calificadoras, pero ya hoy están teniendo resultados perceptibles en una nueva competitividad de la industria y el trabajo de los mexicanos, en precios de bienes y servicios públicos a la baja (electricidad, gasolinas, telefonía y servicios de datos e internet) como también en una estructura económica diferente, mucho menos petrolizada, que le agrega valor a la producción y a los salarios, que han recuperado un cinco por ciento del poder adquisitivo en el último año. Definitivamente, nuestro país no ha resuelto todos sus problemas, pero no es dable sólo esperar que el resultado de las elecciones o algún milagro en la política venga a resolverlos. La solución tiene que ser construida entre todos los mexicanos, que es lo que cada vez más está sucediendo.