Raúl García Araujo

Las cifras oficiales sobre la pandemia de Covid-19 en México muestran que la mayoría de las muertes se han dado en hospitales públicos.

De los más de 73 mil decesos que se han registrado en nuestro país, el 88.50 por ciento han ocurrido en unidades hospitalarias y el restante 11.50 por ciento de forma ambulatoria, es decir en sus casas o la calle.

La cifra, como sabemos, no es confiable pues se estima que el número de fallecimientos sea hasta tres veces más que el oficial.

Al analizar los números de la pandemia, destacan casos como el de Tabasco, donde casi el 27 por ciento de los fallecimientos han sido de forma ambulatoria, aunque hay municipios de ese estado donde el porcentaje se eleva hasta el 82 por ciento como en Venustiano Carranza.

Es decir, de cada 10 muertes en ese municipio por Covid-19, 8 han sido en viviendas.

Lo mismo ocurre en el municipio vecino, Tenosique, donde el porcentaje de muertes fuera de hospitales es del 68 por ciento. Esos municipios son los más alejados de la capital del estado.

Podría pensarse que el elevado número de muertes fuera de hospitales obedece precisamente a que hay pocas unidades médicas, pero esto no es del todo cierto pues en Tenosique fue instalado el hospital Covid de la Sedena, para esa zona y en todo momento ha tenido disponibilidad de camas.

Médicos y autoridades del estado reconocen que hay temor de la población para acudir a los hospitales. Persiste la creencia de que ahí los matan o que la gente sólo va a morir.

Ha sido difícil hacerle ver a la gente que esto no es así. Pero las cifras tampoco ayudan mucho a revertir esa creencia cuando vemos que 1 de cada 3 pacientes en hospitales públicos por Covid-19, han fallecido.

Muchas más personas de las que reportan las estadísticas han muerto en casa por temor de ir a un hospital o por el miedo de no poder despedirse de sus seres queridos si llega la muerte.

Tan sólo ayer, el periodista Arturo Ortiz Mayén, difundió en Twitter fotografías de un hombre que murió en calles de la alcaldía Iztapalapa luego de pedir su alta médica voluntaria del hospital del ISSSTE José María Morelos y Pavón, donde ingresó por Covid. Poco después de salir del hospital y aún con la bata de paciente, murió en la vía pública.

Pero también hay muchos casos -sobre todo en la Ciudad de México- de personas que al acudir al hospital los regresaron a sus casas, a quienes les dijeron que sus síntomas no eran graves y murieron en casa o de camino a un hospital.

El hermano de la periodista Socorro Valdez murió el 7 de mayo pasado, horas después de entrar a un hospital del IMSS en la ciudad de México.

Ella recuerda que su hermano, quien trabajaba en el área de transportes de la FGR, acudió al hospital del ISSSTE de Zaragoza el 30 de abril al tener síntomas de Covid. Ahí le dijeron que era una simple faringitis y lo mandaron a casa.

En los días siguientes mandó un mensaje SMS al número de atención al Covid que habilitó el gobierno de la Ciudad de México. Ahí le dijeron que no era población de riesgo pues a sus 53 años no padecía ninguna enfermedad crónica.

La noche del 6 de mayo el hombre le dijo a su familia que no podía respirar. Lo llevaron por sus medios al hospital donde murió horas después.

Es innegable que en este caso hubo un mal manejo, negligencia al no hacerle una prueba desde el día que acudió al ISSSTE y un pésimo diagnóstico pues el IMSS informó que al momento de su fallecimiento tenía siete días con neumonía.

Casos como ese se multiplican y se pudieron haber evitado con un diagnóstico oportuno, lo que implica hacer más pruebas. Ahí es donde ha fallado el gobierno y nuestro sistema de salud. Nadie en su juicio podría decir, con esas historias y con esos números tan altos, que se logró domar la pandemia.

En Cortito: Nos cuentan que las recientes visitas de Renato Sales Heredia a diversos municipios y comunidades del estado de Campeche, acompañado por la dirigencia estatal del Partido del Trabajo demuestran que las cosas marchan bien cuando los partidos son estables, organizados y no se desgastan en luchas fratricidas. Nos dicen que la gente de Campeche ve con buenos ojos que el ex Comisionado Nacional de Seguridad Pública se convierta en 2021 en el próximo gobernador de la entidad.

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