Laura Borbolla

El pasado 8 de julio de 2020, acontecía en la ciudad de Washington, D.C. un encuentro histórico, entre el presidente de los Estados Unidos y el de México, sobra decir que la cobertura mediática fue abundante y generosa, al menos en México. 

Sin embargo, ese mismo día por la noche, en la colonia “el Gavillero” del municipio de Nicolás Romero, Estado de México, fueron asesinadas 5 mujeres al interior de su domicilio, 4 eran menores de edad. Este lamentable hecho no tuvo la cobertura mediática necesaria para visibilizar el gran problema que tenemos las mujeres de este país.

Un poco para poner en contexto, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, publicó que entre enero y mayo de 2020, mil 233 mujeres presuntamente fueron víctimas de homicidio doloso a nivel nacional. Las entidades con más homicidios fueron Guanajuato (217), Estado de México (122), Chihuahua (115), Baja California (104) y Michoacán (103).

En el mismo periodo de tiempo, se registraron 375 víctimas de presunto feminicidio y el Estado de México fue la entidad con más mujeres víctimas de este delito (47), seguido por el estado de Veracruz (35), Nuevo León (30), Ciudad de México (29) y Puebla (28).

De forma y fondo resulta lamentable conocer que las violencias contra las mujeres, en está época de pandemia, no han disminuido, sino por el contrario se han incrementado, las autoridades locales, realizan su mayor esfuerzo, sin embargo, no es suficiente, en algunos casos las mujeres son víctimas incluso de la delincuencia organizada, no por tener participación directa, al parecer en este caso de Nicolás Romero, EdoMex. fue un mensaje de venganza y ajustes entre grupos delictivos de la zona.

La pregunta que ha rondado mi cabeza, después de este hecho y conocer lo ocurrido en un anexo al parecer “clandestino” en Irapuato, Guanajuato, que ya había ocurrido hace varios años en Ciudad Juárez, de forma similar, es ¿qué tiene que pasar, para que como sociedad, atendamos la problemática del país en materia de delincuencia organizada? ¿cómo romper el círculo vicioso del miedo a denunciar? y ¿cuándo vamos a aceptar que somos un país de adictos sin control?

Hace algunos años, por todos lados había campañas de “el sida, si da”, “uso de condón”, “vive sin drogas”, “ojo, mucho ojo, cuéntale a quien más confianza le tengas”  fueron acompañadas por la iniciativa privada y el gobierno, incluso hubo movimientos religiosos, católicos y cristianos que se sumaron, así como escuelas, en lo particular asistí a varios eventos, ahora no se tiene ni control, ni difusión de los temas, las autoridades no pueden solas, necesitamos que todos contribuyan en la medida de sus posibilidades, cada quien desde su trinchera. Si analizan, todos los problemas, son la conjunción de varios temas, que terminan siendo un caldo de cultivo para que las condiciones de la vida diaria, sean cada vez más críticas, para todas y todos.

El tema de estos 5 feminicidios, está a cargo de la Fiscal Central para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género, Dilcya Samantha García Espinoza de los Monteros, y su experimentado equipo, sin duda, el trabajo es mucho, pero confiemos en que como lo dijo en entrevista para los medios de comunicación, se realizarán todas las diligencias necesarias de forma exhaustiva y con el cuidado necesario para que quien sea el responsable de estos feminicidios, esté ante la justicia respondiendo por sus actos. 

Y si alguien tiene información, compártala con las autoridades, todas podemos ser cualquiera de las mujeres víctimas de violencia y no es ni justo ni correcto, si queremos ser un mejor país, empecemos por aplicar los valores en casa.

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