Laura Borbolla

México cuenta con un andamiaje legal en materia de Derechos Humanos (DDHH), muy robusto, empezando por el artículo 1º de nuestra Carta Magna, secundado por todos los tratados y convenios internacionales en la materia. Además de contar con un organismo autónomo Nacional, como lo es la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la red del mismo tipo de organismos estatales. Y a nivel del ejecutivo federal en materia de gobierno interior se cuenta con una Subsecretaría en la Materia al igual que con en materia de Relaciones Exteriores.

Este mes el Gobierno de México acudió a Ginebra a la sustentación de un informe muy importante en materia de Derechos Humanos, derivado del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, se presenta a examen los niveles de Gobernanza, por citarlo en términos generales.

La Gobernanza se define como “las interacciones y acuerdos entre gobernantes y gobernados, para generar oportunidades y solucionar los problemas de los ciudadanos, y para construir las instituciones y normas necesarias para generar esos cambios”. Nada más vinculado con la agenda de DDHH  que en este momento resulta muy pertinente analizar.

Además de verificar, qué tenemos, qué funciona, qué se necesita y cuánto nos cuesta, debemos de entender que el Sistema de DDHH, debe ser concebido como integral y transversal; el último examen periódico universal en la materia y cada uno de los informes presentados por México ante organismos internacionales, han sido sustentados y presentados básicamente por el Gobierno Federal en turno, sin el acompañamiento de las entidades federativas ni los municipios y los tres poderes de gobierno a nivel estatal. Eso resulta poco idóneo, pues los organismos internacionales evalúan al Estado mexicano y no sólo a la federación. Lo cual ha tenido como consecuencia, señalamientos de incumplimientos en los tratados y mecanismos internacionales en la materia y un índice alto de agravios y violaciones en materia de DDHH. Incluso como en otra entrega lo referí con calificativos desproporcionados.

Ahora, el Senado de la República también se encuentra en el proceso de selección del nuevo titular de la CNDH, la tarea no es fácil, más si se busca modernizar a la enorme burocracia en la que se ha convertido con el paso del tiempo, ese organismo autónomo. Como lo he dicho en varias ocasiones el perfil si importa y el proceso debe ser sumamente pulcro, por el bien del país. En general la idoneidad del candidato ha sido de mínimo rasero, el futuro(a) presidente de la CNDH, debe presentar características que den respuesta a las preguntas planteadas y que represente ser un factor de cambio y de Gobernanza en materia de DDHH, en el corto, mediano y largo plazo.

Aprovechar esta oportunidad, puede permitir que al interior de nuestras instituciones se homologuen tanto los niveles y estructuras de las oficinas y agendas en la organización institucional, en la mayoría de las  secretarias de Estado de nueva creación, se dejó de lado la materia de DDHH y eso simplemente no sistematiza ni ayuda a la gobernanza. Aunado a que no hemos generado mecanismos de evaluación homologados, básicos y sencillos que certifique a los servidores públicos en los tres niveles de gobierno y de los tres poderes que avalen que conocen y se desempeñan en términos de cumplir con los estándares nacionales e internacionales de respeto a los DDHH. Todo esto puede ser, el principio del fin, de los problemas que México enfrenta respecto de la agenda de DDHH. Estas son cosas de forma que pueden hacer fondo.

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