Fueron Zetas, dice detenido de caso Narvarte
El grupo criminal opera en Veracruz, de donde huyeron dos de las cinco víctimas asesinadas
EJECENTRAL
MARÍA IDALIA GÓMEZ | @gosimai
Abraham Torres Tranquilino, el segundo acusado por el multihomicidio del 31 de julio en la colonia Narvarte, atribuyó a Los Zetas los cinco asesinatos, en su declaración ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF).
Estas afirmaciones se conocieron por la mañana de este martes, cuando en el juzgado 25 Penal, se le leyó a Torres Tranquilino su declaración ministerial, mientras era asistido por un abogado de oficio, y en la audiencia decidió abstenerse de rendir su declaración preparatoria.
De acuerdo con el documento que integró el Ministerio Público del Distrito Federal y que usó para consignarlo, el móvil de los asesinatos fue: robar un cargamento de cocaína, en forma de ladrillo, que Milé Virginia Martín, una de las víctimas, había recogido en el aeropuerto capitalino. Pero en la declaración no se dan más detalles, ni siquiera qué hacía Milé con la droga, si la vendía, era intermediaria o si pertenecía a alguna organización criminal.
Con esta declaración se da un giro a la primera declaración rendida por Daniel Pacheco, quien aseguraba que llegaron al departamento para tener sexo con Milé, y no mencionó nada sobre drogas o el grupo criminal de Los Zetas.
Pero también abre nuevas dudas sobre cómo ocurrieron los asesinatos de la activista Nadia Dominique Vera, Olivia Alejandra Negrete, Yesenia Atziri Quiroz y el fotoreportero Rubén Espinosa Becerril.
Cuestiona aún más las investigaciones de la dependencia, por sus carencias, por ejemplo, en los peritajes que contienen el expediente, que ya suman nueve tomos, no se ha encontrado rastro significativo de enervantes, salvo unos gramos de marihuana en el vehículo y otros más en dos bolsitas en el departamento.
Los Zetas es una organización criminal que opera de forma visible en los estados de Tabasco, Hidalgo, estado de México, Guerrero, San Luis Potosí, Tamaulipas, Tabasco, Coahuila, Morelos y Veracruz, en donde se dedica a cometer secuestros, extorsiones, robo de combustible, narcomenudeo, piratería, robos, tráfico de armas y asesinatos por encargo.
El poder de este grupo se concentra en la franja del Golfo, especialmente en Tamaulipas, Tabasco y Veracruz, este último estado es de donde debieron huir Nadia y Rubén, porque se consideraron amenazados por parte del gobierno y acusaron que éste estaba infiltrado por Los Zetas.
PARTICIPÓ BAJO AMENAZA
En su confesión ministerial Abraham Torres aseveró que él no participó en los asesinatos y tampoco formaba parte del grupo criminal, pero participó porque lo amenazaron de muerte tanto Omar, quien sigue prófugo, como Daniel Pacheco Gutiérrez, que ya fue detenido y se le inició el juicio en su contra por los cinco asesinatos y quien por cierto también aseguró que no participó en los homicidios.
“Me dijo (Daniel Pacheco) que era perico en ladrillo” (lo que robarían), declaró ministerialmente Torres Tranquilino, ex policía de la Ciudad de México. El ex policía dijo que conoció a Omar y Daniel, en el bazar de Pericoapa, en donde se dedica a reparar teléfonos móviles que, según supo después, pertenecían a Los Zetas.
Torres Tranquilino aseguró que aunque llevaba la pistola no mató a nadie y participó en los hechos porque fue amenazado por Omar y Daniel.
En la declaración, el ex policía dijo que pensaban que ese viernes 31 de julio Milé, a quien conocía con el nombre de Nicole, estaba sola en el departamento de Luz Saviñón. Y más adelante aseguró que no conocía al resto de las víctimas: Nadia, Olivia Alejandra, Yesenia Atziri y el fotoreportero Rubén.
En estos puntos, el detenido tampoco da detalles de cómo ocurrió la mecánica de los hechos. Mucho menos cómo en 49 o 32 minutos, lograron con una sola pistola someter, torturar y asesinar a cinco personas, revolvieron el departamento y se llevaron una alcancía de cochinito y supuestamente la droga.
Torres Tranquilino aceptó ante la Procuraduría que era él la persona que conducía el automóvil Mustang de Milé, y poco después de dejar el departamento, a bordo de ese auto, fueron detenidos por policías porque no llevaban el cinturón de seguridad, aunque sólo les llamaron la atención y los dejaron marcharse. Sobre este hecho, explicó que se pusieron nerviosos porque Omar tenía las botas manchadas de sangre y tenían la pistola escondida.
En cuanto al Mustang, la Procuraduría no le preguntó porqué se llevaron el vehículo y lo dejaron estacionado a 8 kilómetros del lugar del crimen, sin borrarle las huellas ni desmantelarlo.
En la audiencia celebrada en el Reclusorio Oriente, el ex policía solicitó la ampliación del término para ofrecer pruebas, por lo que será el próximo lunes cuando la juez determine si hay pruebas en su contra para someterlo a juicio.