Ilustración: ejecentral

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Balbina Flores Martinez*

El proceso de investigación y juicio sobre el asesinato de  Javier Valdez Cárdenas, ocurrido el 15 de mayo de 2017, aún no llega a su final. Han pasado ya tres años del crimen y el camino por recorrer aún es largo.

La justicia en el asesinato del periodista sinaloense, que tanto conmovió al gremio periodístico, a la comunidad internacional y puso en jaque al gobierno del entonces Enrique Peña Nieto, llega a cuenta gotas, a veces parece que avanza y otras no tanto. La justicia es así en nuestro país lenta, pero hay quienes nos empecinamos en no darnos por vencidos; entre ellos, está su familia, su esposa y sus hijos que muchas veces de manera silenciosa pero siempre han estado ahí.

Reconozco que en caso de Javier algo hemos avanzado en comparación con otros casos en los que los expedientes se han quedado en el olvido como el de Alfredo Jiménez Monta, el joven periodista de El Imparcial de Sonora quien desapareció el 2 de abril de 2005 (y que Javier retoma en su libro sobre narcoperiodismo) y que en abril se cumplieron 15 años de su desaparición, sin que se conozca su paradero. Otro caso es el de Regina Martínez, que el 28 de abril se cumplieron ocho años de su asesinato y cuyos autores intelectuales ni siquiera han sido investigados. 

A mil 94 días del  crimen contra Javier, seguimos con muchas preguntas ¿quién lo mando matar? y ¿por qué?

Algunos de los avances son la sentencia que el 27 de febrero de 2020 el Juez Edgar Rafael Juárez Amador dictó en contra Heriberto Picos Barraza, “El Koala”, quien admitió su participación en los hechos y se acogió con ello a un juicio abreviado. A partir de las pruebas, el juez determinó que el caso de Javier Valdez “se trató de una privación de la vida con premeditación, alevosía y ventaja por su labor periodística”. Dictó una sentencia de 14 años y 8 meses de prisión, y a la reparación del daño. Aunque como bien señaló Griselda Triana, su esposa al enterarse de la sentencia, “No hay nada que pueda pagar, ni habrá una condena suficiente, habrá un poco de justicia pero no habrá verdad, esa es una deuda que queda para nosotros su familia”.

Conociendo como se llevó a cabo este primer juicio es claro que la sentencia no fue ejemplar como se hubiera deseado, pero lo más importante es que por primera vez un juez reconoció que el asesinato de un periodista, en este caso de Javier, fue por ejercer su labor periodística.

Otro avance ha sido que la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) de la FGR, después de algunas investigaciones obtuvo la orden de aprehensión en enero de este año contra Dámaso López Serrano El Mini Lic por la autoría intelectual en el homicidio del periodista Javier Valdez Cárdenas. Una investigación que debe reforzarse y la Fiscalía tendría que demostrar sus argumentos. Queda pendiente la audiencia intermedia de Juan Carlos “N”, uno de los presuntos autores materiales del homicidio, misma que fue programada para el 25 de marzo y que por la emergencia sanitaria ha sido pospuesta hasta nueva fecha. Una audiencia que ya antes había sido diferida en cinco ocasiones por diversas razones. Una audiencia que tendría que efectuarse sin más dilación y en la cual, por ningún motivo, podría aceptarse un juicio abreviado, hoy toca a la FEADLE, garantizar que así sea. Su familia merece una justicia sin regateos ni cortapisas.

En lo que corresponde al Tribunal Federal, tendría que hacer un mayor esfuerzo para no posponer más la audiencia intermedia de Juan Carlos “N”, y abrir las pruebas del caso para poder ir a un juicio.

Hay varios cabos sueltos en la investigación que no han sido esclarecidos por la FEADLE. Acá algunos: las armas utilizadas para el homicidio ¿a quién pertenecían realmente y dónde están?, ¿de quién era y dónde quedó el vehículo en el que se cometió el crimen?, ¿dónde quedaron las pertenencias de Javier que se sustrajeron de su vehículo el día del asesinato?

Así lo que tenemos hasta hoy son  algunos de los nombres o apodos de quienes vigilaron, siguieron  y dispararon contra Javier Valdez, los datos son públicos; en el asesinato se usaron dos armas de distintos calibres; dos de los autores materiales están detenidos, y uno sentenciado,  y  dos más de ellos que participaron están muertos; El Pelón y Luis Ildefonso Sánchez Romero, El Diablo, asesinado en diciembre de 2017 en Sonora. 

Esta es la situación de un caso, en este país donde han sido asesinados más de 150 periodistas, 21 están desaparecidos y más de 500 familiares de estos esperan justicia, luchar contra el tiempo y el olvido no es una tarea fácil. En un país donde la impunidad en asesinatos de periodistas es del 92% y la espiral de violencia en contra de la prensa en lo que va del presente sexenio no ha logrado detenerse registrando a la fecha el asesinato de 13 periodistas, dos de ellos  en 2020.

No puede pasar desapercibido que en la actual situación de emergencia sanitaria por el Covid-19, nos impide en esta ocasión hacer un merecido  homenaje como cada año a Javier Valdez, junto a su familia, y sus colegas de RíoDoce

Ojalá que sea una oportunidad para recordarle y recordar que en este caso hay una justicia a medias, que las investigaciones no han concluido, para decirle a su familia y a sus compañeros que no están solos, que les seguimos acompañando  ¡Justicia para Javier Valdez!  

*Representante de Reporteros sin Fronteras en México.

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