La importancia de ser Revueltas

2 de Abril de 2026

La importancia de ser Revueltas

Tres jóvenes escritores nos dan pistas para (re)leer al autor de "El luto humano"

revueltas

EJECENTRAL

Foto | Internet
Foto | Internet

Por Nahum Torres | @nahjum

José Maximiliano Revueltas Sánchez fue un intelectual para quien el marxismo fue parte de su intenso trabajo literario, el cual no solo pervive sino que a más de 100 años de su nacimiento y a 40 de su muerte, comienza a ser revalorado cada vez más.

Dramaturgo, guionista, ensayista, periodista, cuentista, novelista y militante político (entró en 1920 al Partido Comunista Mexicano, del que fue expulsado en 1943), José nació el 20 de noviembre de 1914, en Santiago Papasquiaro, Durango, como cuarto hijo de una talentosa familia. A los seis años comenzó sus estudios en el Colegio Alemán de la Ciudad de México; sin embargo, abandonó la escuela en el primer grado de secundaria. Comenzó a estudiar por su cuenta, apoyado por el acervo de la Biblioteca Nacional.

El editor y periodista Marcos Daniel Aguilar (Ciudad de México, 1982) define al menor de los Revueltas como “uno de los autores que de mejor forma sintetizó la esencia del hombre moderno”.

Para él fue fundamental “la búsqueda de la libertad, de una democracia popular que pensara en las masas injustamente desprotegidas y en la conformación de comunidad como objetivo moral y ético. Este último punto lo establece no sólo como militante comunista dentro de la modernidad, sino como integrante de la cultura hispanoamericana que sabe que la universalidad cristiana es símbolo y valor de nuestros pueblos”, nos dice el también ensayista.

Considerado una de las mentes mexicanas más brillantes del siglo XX, José Revueltas es autor de una de las obras literarias más importantes y apasionantes del siglo pasado. Así lo atestiguan cada una de sus novelas Los muros de agua, El luto humano, Los días terrenales, En algún valle de lágrimas, Los motivos de Caín, y Los errores; así como los volúmenes de relatos: El apando, Dios en la tierra, Dormir en tierra, y Material de los sueños.

Si bien el periodismo fue su puerta de entrada a la escritura, principalmente como editor del periódico Espartaco -de la Liga Leninista-, su primera incursión en la ficción fue la novela corta El quebranto, escrita entre 1937 y 1938, aunque Los muros de agua (1941) sería su primer libro publicado. en ambos escritos abordaría sus experiencias carcelarias.

Para el novelista y crítico Miguel Ángel Hernández Acosta (Pachuca, 1977), “las novelas de Revueltas muestran sus obsesiones con el alma del hombre”. De ellas revalora El luto humano, la cual revela “al intelectual que representaba: un hombre en constante lucha entre sus ideales, su fe y lo que el mundo es”.

Quizá la parte social de sus novelas haya sido sobrepasada por la realidad, pero los conflictos del hombre universal que en ellas retrata siguen vigentes. Además, su prosa arrebatada, impulsiva y, en ocasiones, barroca, refleja una literatura que todavía aspiraba al arte y no sólo a contar historias. No debe dejarse de lado su labor como cronista, pues con textos como en el que evoca la erupción del Paricutín muestra cómo el periodismo puede aspirar a algo más que a una prosa sencilla y clara; es decir, a trascender”.

Por su parte, el narrador Aldo Rosales Velázquez (Ciudad de México, 1986), asegura que la de Revueltas “no es una literatura obsequiosa ni para pasar el rato: quien le lee no vuelve de aquel que una vez fue”, afirma. En ella se halla una especie de “martirologio mexicano pues sigue siendo una puntual descripción de nuestra sociedad; por eso duele, por eso a veces, se le rehuye”.

Hombre de grandísima sapiencia, de nobleza a momentos rayana en la ingenuidad, Revueltas supo retratar una sociedad dolida, hambrienta y perseguida hasta la saciedad (como él mismo vivió mucho tiempo). Lo suyo no es una obra literaria solamente: es un mapa del México cotidiano, un listado de las vicisitudes que no han dejado de aquejarnos. Revueltas criticó al hombre como sólo puede hacerlo quien lo ama profundamente. Es difícil (quizás innecesario) disociar al luchador social del escritor: cada palabra de Revueltas es un acto de amor para con el prójimo y una exhortación a la lucha por la vida, desde cualquier trinchera.

Su obra es muestra de que la sinceridad, la nobleza y la consciencia son virtudes que en este país se pagan con el exilio y el silencio: “Revueltas lo supo en vida; y sus lectores lo sabemos también ahora”, concluye.