El Partido en el poder, el PRI, esta impulsando la Revolución del Siglo XXI. 1. La Revolución del Siglo XXI
El pasado viernes se cumplió el 87º aniversario de la fundación del Partido Nacional Revolucionario, antecedente histórico del actual Partido Revolucionario Institucional (PRI) que en sentido estricto estaría cumpliendo 70 años como tal.
En el evento conmemorativo, el Presidente del Comite Ejecutivo Nacional, Manlio Fabio Beltrones, establecio conceptualmente una categoría fundamental el Partido ha sabido hacer la revolución y ahoran esta haciendo la Revolución del Siglo XXI.
Pudo simplemente administrar los acontecimientos, como sucedioen los doce años de la primera alternancia en los gobiernos azules, que simplemente no pudieron hacer los cambios que el país necesitaba; pero el PRI, al volver al poder presidencial, decidió retomar su esencia y hacer la Revolución del Siglo XXI.
Es decir, realizar los acuerdos necesarios para alcanzar los cambios que por décadas se habían buscado, utilizando para ello el poder del Estado mexicano; de esta forma, mediante la reforma constitucional, esta haciendo la revolución de las telecomunicaciones; la revolución de la competencia; la revolución educativa; la revolución financiera; la revolución de la seguridad pública y la revolución energética. También está impulsando la revolución productiva que le ha permitido al país dejar de ser una economía monoexportadora de petróleo, para diversificarse cómo potencia manufacturera, crear empleos y volver a crecer cuando muy pocos países en el mundo están creciendo, con un mejoramiento constante del poder adquisitivo del salario, que es lo que al final de cuentas habrá de vencer la pobreza y la desigualdad.
En el contexto mediático, ha sido el gobierno del partido en el poder el que ha debido pagar el costo de impulsar la revolución en tantas áreas fundamentales de la vida económica, política y social que le han permitido al país ser mejor valorado en el contexto internacional variable e incierto que estamos viviendo, así como los procesos internos de elección de candidatos, en donde el partido en el poder destaca por llevar procedimientos sin rupturas o disensos, utilizando el esquema de unidad e integración.
De esta forma, al hacer la revolución social, económica o política (inclusive, es su mayoría la que impulso la nueva Constitución política de la Ciudad de Mexico) el Partido en el poder trabaja en el gobierno cuando lo es o fuera de él en donde es oposición, siempre pensando en el país y en la gente. Es un partido moderno, fresco, abierto a las ideas y a la sociedad, a la que busca ofrecer resultados en eficiencia, crecimiento, empleo y mejores precios de bienes y servicios públicos como la electricidad, gasolinas o servicios de telefonía e internet.
Así es como el partido en el poder utiliza precisamente el poder para transformar el status quo, que es lo que toda Revolución eminentemente persigue, pagando, sin dudan un alto precio al afectar intereses de los diferentes grupos de presión.
Derivado de ello, el entorno del aniversario priísta, aparece enmarcado por los lugares comunes, las críticas y los críticos, que subrayan los negativos en seguridad, violencia, narco, derechos humanos, calidad o insuficiencia del crecimiento, devaluación, traspaso de efectos externos en la inflación, etc. Lo peor que puede pasarnos como sociedad es que prevalezca ese mal ambiente en el que por mirar los árboles podridos no se percibe la salud que está cobrando el bosque.
2. XXII Asamblea Nacional del PRI.
Si bien el Consejo Político Nacional dispuso el acuerdo de realizar en 2017 la XXII Asamblea Nacional del PRI, que conforme a Estatutos debiera realizarse en este año de 2016 debido al cúmulo de procesos electorales --13 en total-- que deberán enfrentarse este año.
El principal argumento es que este año lo importante son los 13 procesos electivos así como el desarrollo del Constituyente de la Ciudad de México, que implica una elección local adicional. Los procesos en sí, concluyen en su fase jurisdiccional hasta que los gobiernos electos toman posesión de sus cargos, es decir, desde septiembre hacia finales del año, lo que haría muy complicado realizar una Asamblea Ordinaria en el último cuatrimestre del año. Ese momento parecería ser el más conveniente, pero no habría concluido aún el periodo electoral y estaría empezando el año político del 2017, cuando habrá de elegirse al gobernador del Estado de México, considerado por diversos analistas como un momento definitorio en la carrera por la sucesión presidencial.
Realizar la XXII Asamblea Nacional en el primer semestre del 2017 podría ser entonces la mejor decisión política que hacerla en el último tercio del 2016, después del IV Informe de Gobierno, cuando el momento político estaría equidistante todavía de las implicaciones sucesorias. El marzo de dentro de un año pudiera ser entonces un buen mes para realizar la XXII Asamblea Nacional Ordinaria, por ejemplo.
3. Contradictorio desempeño económico.
En algunos círculos del sector privado se ha empezado a manejar que, de persistir el difícil entorno internacional, después de las elecciones del 5 de junio pudiera estarse anunciando un nuevo ajuste (el cuarto) en las principales variables de la economía mexicana, que estaría resintiendo tanto los efectos del traspaso de la mayor cotización del dólar en los precios internos, como un desempeño muy por debajo de las capacidades en la economía mexicana.
Al respecto, el reporte de la Balanza Comercial señala que la depreciación cambiaria continúa afectando seriamente a las importaciones mexicanas, al elevar su costo. Pero lo más grave es que el supuesto de que un dólar caro favorece las exportaciones mexicanas, no estaría sucediendo. En realidad, las exportaciones totales anuales cayeron 7.68% anual, con el agravante de una reducción de 49% en el valor de las exportaciones petroleras.
Por rubro, las exportaciones manufactureras cayeron 3.9% anual, en tanto que las importaciones se redujeron -6,2% anual, dada la fuerte depreciación observada en el peso.
Asimismo, el INEGI reportó el crecimiento al 2.5% del PIB mexicano en 2015 como una cifra consolidada, por encima del 2.3% observable en 2014, lo que permite sostener que en los primeros tres años de la administración el crecimiento acumulado es del 6%; sin embargo, el INEGI informa también que, debido a la fuerte depreciación y a un menor ritmo de crecimiento, el valor per cápita del crecimiento económico ha disminuido casi mil dólares, situándose en el orden de los 9 mil 500 dólares.
Otro dato que revela INEGI, es que la inflación ha repuntado, brincando a 2.97% en la primera quincena de febrero, lo que estaría señalando cierto nivel de raspaso del efecto cambiario a los precios internos.
Conforme a estos datos, los analistas del sector privado estiman que el crecimiento probable de la economía mexicana para 2016, será del 2.3%, por debajo de lo observado en 2015, situación de alguna forma confirmada por el Banco de Mexico, que reviso a la baja la perspectiva de crecimiento reduciéndole medio punto porcentual, para situarla entre 2 y 3 porciento (era entre 2.5 y 3.5 porciento).
En contraste, la agencia calificadora de riesgos Fitch Ratings refrendó la calificación de la deuda soberana para México en BBB+ con perspectiva estable en función, dice, de los buenos fundamentos de la economía y la prudencia observada en el manejo de las finanzas públicas.
“La base económica diversificada del país y su historial de disciplina fiscal, hacen contrapeso a las dificultades de un país que sigue registrando un crecimiento económico moderado y con finanzas altamente dependientes del petróleo”, dice Fitch, con lo que corrobora la percepción externa de que, finalmente, a México le va a ir bien al madurar los cambios que ha emprendido.
4. Los partidos políticos en las encuestas.
Siguiendo la tendencia de moda, que es anticipar vísperas de cara a una todavía lejana elección presidencial del 2018, Consulta Mitofksy presentó el más reciente corte de su serie conocida como “La Gran Encuesta”, que permite anticipar, no obstante la recomendación de la propia casa encuestadora de que no es dable hacer pronósticos con una encuesta a tanta distancia de una elección, cuál pudiera ser una distribución posible de los resultados para entonces.
Llama la atención, sobre todo, que la distribución posible se encuentra en los términos en los que se estaría construyendo el terreno para una o varias candidaturas independientes, pues al menos uno de cada tres ciudadanos entrevistados no declaró alguna preferencia, las preferencias por “independientes” superan en el presente las de los cinco partidos preponderantes detectados en el sondeo.
Las preferencias electorales a más de dos años de la elección presidencial muestran entonces el desinterés de los ciudadanos, con mayor percepción de los partidos tradicionales, como son el PRI con 22%, el PAN con 15% y el PRD con 10%, siguiéndole muy cerca el partido Morena con 8%, en tanto que el Partido Verde estaría alcanzando sólo un 2%, destacándose que este nivel está muy por debajo del que ha mostrado en las recientes elecciones federales, en donde ha sido la quinta fuerza electoral y la cuarta en cantidad de diputados federales obtenidos.
Al revisar la distribución por grupos de edad, el partido más homogéneo en cuanto a sus preferencias entre los distintos grupos poblacionales es Morena, en tanto que el PRI o el PRD muestran debilidad entre el grupo de jóvenes, en donde la opción por los candidatos “independientes” obtienen su mejor resultado, declarando hasta un 42% del segmento de jóvenes que escogería esta opción no partidista. Lo mismo sucede al preguntar por las redes sociales, en donde tanto Facebook como Twitter muestran mayor alejamiento de los partidos y un mejor resultado (entre 38 a 41%) para las opciones “independientes”.
Finalmente, al revisar el porcentaje de rechazo entre los encuestados, los partidos políticos son los que tienen el mayor porcentaje de rechazo que de identidad, destacando que el partido con mayores negativos es el que acumuló el mayor número de preferencias, seguido del PAN, PRD y Morena, en el mismo orden en que se observan las preferencias. En la marca de “identidad”, el PRI obtiene 22.1%, frente a 43% de rechazo; el PAN obtiene 13.7% de “identidad” con 36% de rechazo; el PRD, 9.8% de “identidad”, con 34.9% de rechazo, y Morena, 6.1% de “identidad”, con 32.4% de rechazo.
Si se buscan las lecciones que estos datos pueden darnos, estaría mostrándose un relativo rechazo de los ciudadanos a los partidos políticos, gestándose un espacio de oportunidad para las opciones no partidistas, externas al sistema, que impliquen renovación o cambio. Algo similar podría deducirse para los partidos políticos, que tendrán que renovarse profundamente en prácticas, discurso y figuras si es que desean apelar a capturar el interés ciudadano, por ahora bastante distante.
Cabe comparar, al respecto, lo que Jorge G Castañeda estima en sus cálculos para construir, ahora, una candidatura independiente única para 2018: . “Sabemos aproximadamente dónde se ubica cada quién –dice Castañeda--. Por Morena irá López Obrador, que sin el PRD pero con Movimiento Ciudadano y el PT puede arrancar con un 20% del voto. El PRI presentará a un socio (en el sentido cubano) de Peña Nieto, ya sea del gabinete, ya sea del partido, ya sea del Estado de México, en alianza con el Verde, si éste sobrevive. La impopularidad de Peña seguirá perjudicando a cualquier candidato identificado con él; Roberto Madrazo fijó el piso del PRI, con el 22% en 2006; su techo oscila alrededor del 27% sin alianzas (el 29% del 2015 se logró en 300 elecciones distritales, no en una elección nacional).
“El PAN postulará a uno de tres candidat@s, probablemente Margarita Zavala; la votación del mismo (con o sin mujer en la boleta) se halla entre los 21% del 2015 y un 30% en caso de una campaña de gran arrastre”.
Por último, el PRD deberá decidir si se suma a López Obrador en condiciones de debilidad o presenta a un candidato propio entre Miguel Angel Mancera o Graco Ramírez, que iniciaría su lucha con el 10% obtenido en 2015”.
Lo que hacen las encuestas, entonces, es disparar el imaginario colectivo.
5. The Economist: castigar a corruptos y criminales, si Peña quiere recuperar la confianza.
La revista británica The Economist realiza una amplio análisis o recuento de daños que, dice, han acumulado la presión para un cambio en la estrategia en materia de seguridad, pero señalando con cierta rudeza que, si el presidente Enrique Peña Nieto quiere recuperar el Estado de Derecho y ganar en la aceptación de los ciudadanos, debe castigar a los corruptos y a los criminales.
En lo que va del año, The Economist acumula cuatro periodistas más asesinados, uno más que en 2015 (ni en una zona de guerra); la alcaldesa de Temixco fue ejecutada en su casa un día después de asumir el cargo; 49 reclusos en el penal de Topo Chico murieron en un motín en febrero; en el estado de Veracruz cinco personas desaparecieron tras ser detenidas por la policía estatal, “un horrible eco de la desaparición, en septiembre de 2014, de 43 estudiantes en Iguala”.
De ahí que, “si el Presidente de México quiere afianzar el Estado de Derecho, los políticos corruptos, así como los mafiosos pistoleros, tendrán que rendir cuentas… y los políticos tendrán que vigilarse mejor a sí mismos”.
El incremento de la violencia, dice el semanario, que ha traído otra vez las altas cifras de muertos propios de la época de Calderón, aumenta en gran medida la presión sobre el Presidente Enrique Peña Nieto, quien se comprometió a acelerar el paso en la seguridad para la segunda mitad de su sexenio. Existe un sorprendente 99% de los delitos sin castigar, un nivel de impunidad que fomenta la delincuencia de todo tipo. México quedó en el lugar 58 de los 59 países en donde se mide el índice de impunidad mundial publicado recientemente por la Universidad de las Américas en Puebla.
Entretanto, dada la adelantada politización que está generando las aspiraciones presidenciales entre los políticos mexicanos, las iniciativas importantes del Presidente Peña Nieto para enfrentar a la delincuencia organizada están detenidas en el Congreso, como son la del Mando Unico, la de infiltración de delincuencia organizada en Ayuntamientos, hasta la de creación de un número único para llamadas de auxilio (el popular 911).
Es decir, a diferencia de los tiempos del Pacto por México, ahora en el Congreso se atoran las iniciativas fundamentales para no perder el paso que requiere el proseguir con la Revolución del Siglo XXI.