Contra reloj
La cuenta regresiva comenzó. El jueves 30 de julio termina el plazo para solicitar la revisión del examen de ingreso a la UNAM, mientras crecen las dudas por el proceso de admisión y siguen suspendidas las inscripciones.
Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.
/Andrea Murcia Monsivais / Cuartoscuro
Pasado mañana, jueves 30 de julio, vence el plazo para que los rechazados de la UNAM soliciten la revisión de su examen. El asunto, que en otros años es un trámite, hoy adquiere una dimensión diferente por el contexto de la seguridad vulnerada del examen de admisión. Haya sido por la venta de la prueba o por el uso de la Inteligencia Artificial por parte de los estudiantes, el hecho tiene a la institución de cabeza, con sus inscripciones de nuevo ingreso detenidas, con los rechazados enojados porque dicen que los tramposos les quitaron su lugar, y con los aceptados igual de enojados porque no los dejan inscribirse. Hoy la UNAM tiene un problema triple: 1. El movimiento de rechazados con más argumentos válidos para protestar que nunca; 2. Los aceptados que no se pueden inscribir reclamando el respeto a un derecho que ya adquirieron, pero que ahora les suspenden y los colocan sospecha y 3. Una opinión pública muy escéptica, que no parece dispuesta a voltear hacia otro lado porque hace mucho dejó de ser uniformemente unamita y exige explicaciones y soluciones, pues además de todo, la UNAM se mantiene con presupuesto público.