Cuando la reforma nos alcance
En la Ciudad de México se apresuraron antes de que la austeridad los alcanzara
Sesión en el Congreso de la Ciudad de México, discusiones respecto al llamado cartel inmobiliario de Benito Juárez y temas de medio ambiente en este recinto legislativo de la Capital.
/Victoria Valtierra Ruvalcaba
Al grito de Ahí viene el Plan C, la mayoría parlamentaria de Morena en el Congreso de la Ciudad de México se apresuró a aprobar y asignar algo así como 48 millones de pesos para la remodelación e instalación de infraestructura (equipamiento), en su sede de Donceles, antes de que la reforma constitucional se promulgara y les atara las manos. Hacerlo no tiene absolutamente nada de malo, por el contrario, es correcto tener una sede parlamentaria digna. Sin embargo, es inevitable contrastar la suma aprobada con el discurso de falsa austeridad franciscana que los propios congresos se impusieron al respaldar la reforma que acota sus gastos desde la propia Constitución y en contra del espiritu federalista.