De pobre calidad
Llegó al Senado un personaje de la política que deja mucho qué desear
Sesión del Senado de la República
/Foto: Cuartoscuro
En tiempos en que el prestigio y buen nombre vuelven a pesar de nuevo porque el discurso del cambio ya no es suficiente y la necesidad de resultados apremia, los viejos usos del amiguismo y el compadrazgo se mantienen. La llegada de Daniel Sibaja a la Secretaría Técnica de la Mesa Directiva del Senado es una muestra de ello. Para maquillar su destitución cuando salió de la Secretaría de Movilidad del gobierno mexiquense porque lo rebasó el reto de ordenar el sector transporte, hizo circular versiones diversas. Que iría al gabinete federal primero, lo cual hizo reír a muchos. Que se sumaría al equipo de Marcelo Ebrard, después que Mario Delgado lo quería con él y al final que hasta una embajada podría ser su destino. Nada de eso ocurrió porque Sibaja es un vendedor de espejitos y cuentas de vidrio, más que un talento de la administración pública y la política. Su dimensión es incluso menor a la que tendrá en el Senado como personal de apoyo, pero desde ahí tratará de tejer y recomponerse para brincar a su Plan B: la candidatura de Morena a la Presidencia Municipal de Ecatepec, para la que tampoco le alcanza.