Extraña en su propio partido
Olga Sánchez Cordero empieza a ser relegada al interior de Morena
El hilo se rompe siempre por lo más delgado y en Morena hoy Olga Sánchez Cordero está en la parte más delgada. Fue Secretaria de Gobernación con López Obrador y también ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación durante 15 años. Es uno de los nombres y rostros que pavimentó el camino a Morena y la 4T dentro de la academia y una parte del mundo intelectual y empresarial cuando el partido aspiraba a siquiera ser recibido en esos círculos en su lucha por conquistar el poder en tiempos de Peña Nieto. Doña Olga nunca fue una advenediza en Morena. Arriesgó su red de relaciones, su prestigio personal, su nombre y el de su padre el maestro Jorge Sánchez Cordero, para impulsar a Morena en momentos clave. Todo eso, empezando por su conocimiento técnico en materia jurídica y del Poder Judicial, no fue suficiente para que su propio partido admitiera, siquiera a discusión, sus propuestas para mejorar la selección y el control de los candidatos a jueces por voto popular. Que fueran propuestas técnicas, sensatas y positivas, importó tanto como el nombre y la trayectoria de quien las presentó. Se trataba de mayoritear y de hacerlo de prisa, lo que habla muy mal de la reforma. Hoy Olga Sánchez Cordero tendrá que hacerse cargo de las decisiones políticas que tomó ayer, mientras que los diputados de Morena mañana tendrán que responsabilizarse de la clase de justicia que le han dado al país.