Tiempo de chicanas
Morena y PAN están demostrando que no cederán en el pleito particular que sostienen
El choque entre Morena y el PAN, identificado por el caso de Chihuahua, Maru Campus y la CIA de un lado, y el de Sinaloa, Rubén Rocha, Los Chapitos y la justicia norteamericana por el otro, ya tuvo consecuencias en la agenda legislativa del estado grande. La mayoría parlamentaria del PAN en el congreso local bloqueó, con una argucia, la sesión en la que se discutiría y votaría el matrimonio igualitario en Chihuahua, para homologar la legislación local a la federal en esa materia. La chicanada, burda como todas, estuvo en romper el quórum para sesionar, ausentando a los diputados panistas deliberadamente, de la misma manera que Morena lo ha hecho en comisiones en el Congreso Federal cuando le interesa detener algún tema o evitar algún debate. Es imposible justificar la acción de la mayoría panista en Chihuahua, pero es indispensable entender que esta es una reacción al uso de la marrullería política que se ha instalado como algo normal en el México de hoy, cuya expresión más evidente y recurrente es el mayoriteo; la misma práctica que la izquierda le criticó tanto al PRI de los años setenta y ochenta, pero que hoy desde el gobierno ha adoptado como su principal herramienta de operación legislativa para imponer su agenda.