Foto: Cuartoscuro

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Redacción ejecentral

El problema para la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, es que hay varias razones de peso para justificar que deje su oficina.

Una de ellas es simple, su trabajo se parecen más al humo que deja el fuego de la hojarasca, que a resultados efectivos y contundentes que pueda presumir su jefe.

Doña Irma, que se creía de los cariños del presidente Andrés Manuel López Obrador ha ido descubriendo que la querencia se evapora, y en este caso, además de los magros resultados que tiene después de 26 meses, perdiendo juicios y sancionando poco, ya se dio cuenta el Presidente de que no cumple su papel en algo muy importante, el que ella debería avisarle, si existen señales de alerta en contratos públicos de las diferentes secretarías, y no lo ha hecho, por eso le ventilaron los contratos de su prima Felipa Obrador en Pemex.

Cuando López Obrador preguntó a quién le tocaría advertirle de alguna anomalía, todos voltearon a ver a la secretaria Sandoval y entonces don Andrés se enojó.

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