Las veo muy contentitas… ¿ya se pesaron?

5 de Abril de 2026

Las veo muy contentitas… ¿ya se pesaron?

mesa

EJECENTRAL

Así me llegó un meme a mi celular, morí de risa al verlo pero, a los pocos segundos me di cuenta de hacía un mes que no lo había hecho.

Después de mucho pensarlo, tome el valor necesario, saqué la báscula y me subí. Para mi sorpresa no había aumentando mi peso como había pensado, ¡fueron muchos más kilos!.

Entré en pánico. Nunca había pesado lo que la báscula me dijo, y sólo por pudor no les diré la cifra que casi alcanza dos dígitos. Más aún porque soy yo la que con mis tratamientos ayudó a bajar y moldear el cuerpo de mis clientas.

Fue entonces que me puse la ropa deportiva y me dirigí al gimnasio. Me metí a la clase de MET pues claro que con mi condición (que ahora sé, está perdida) podría con ella.

El instructor ponía la serie de ejercicios que debíamos hacer con tiempo. Todo a tu ritmo y con las repeticiones necesarias que cubrieran los minutos.

Al principio fue fácil, podía con ellos; cuando me empecé a sentir cansada miré el reloj segura de que ya iríamos a la mitad de clase pero, ¡oh sorpresa! Llevábamos tan sólo 18 minutos y el terror empezó.

Después vino una linda serie de 60 Abdominales, 30 lagartijas con un pie al aire, 20 jumping Jack y 10 burpees que repetiríamos por seis minutos. ¡Seis minutos! Cumplir con una sola serie era ya un milagro. La hice a mi ritmo pero el entrenador se acercaba y gritaba ¡vas lenta! ¿Acaso no puedes contigo?.

Maravillosa frase, pensé. Si no puedo conmigo ¿cómo voy a poder con los kilos y la vanidad? Así que respiraba, sonreía (como podía) y seguía.

Para descansar, siguió brincar la cuerda, cargar una bolsa de 5 kilos y desplantes. 1, 2, 3, iban en el 20 y yo en el 4, 5, 6. Qué difícil es recuperar la forma delgada y perder la redonda.

El reloj marcó una duración de la sesión de 45 minutos. Yo creo que me engaña pues la sentí eterna. Pero lo mejor fueron los comentarios al final:

¿A poco no te sientes increíblemente bien? me decía una, a lo que en silencio contestaba: ¿bien? ¡Bien aporreada!

Otro me alentaba ¿Verdad que está fácil y te sientes ligerita?, asentí con la cabeza pero pensé: está fácil porque repites los ejercicios y ¿ligerita? ¡Nada de eso! La lonja sigue en su lugar instalada y ahora hasta caminar me duele.

Llegué al spa a trabajar y me tocó atender a una señorita que solicitó masaje reductivo. Al entrar parecía una modelo de lencería de Victoria Secret´s. Dentro de mi pregunté al cielo ¿Es en serio?. Se quejó por hora y media de lo gorda que estaba mientras yo descubría por mi trabajo que no tenía un miligramo extra de nada, todo estaba perfecto.

Después de tanto sufrimiento por el gimnasio y de los quejidos de mi clienta lo entendí todo: Esto es una prueba de la vida de que nada es como parece y que lo más importante es vivir, así que a vivir se ha dicho y para celebrarlo me fui con mis compañeras a comer pozole, pero no se espanten fue con poca grasa, para eso de no recuperar lo perdido.