Foto: Angélica Ortiz

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Oscar Santillán

Está vez es irreversible, Andrés Manuel López Obrador asumió como Presidente Constitucional de México. En su tercer intento encontró la victoria. Y llegó con el mismo discurso de siempre: “por el bien de todos, primero los pobres”. Para el enojo de algunos, para la alegría de otros.

Esa ha sido la bandera del hombre nacido en Macuspana, Tabasco. Quien este sábado fue aplaudido por una muchedumbre que llenó el Zócalo, como en 2005 en el proceso del desafuero; como en 2006, en la elección en la que se asumió como Presidente legítimo o como en 2012, cuando acusó que una aplanadora priísta le pasó por encima.

“Vamos a repoblar potreros que han quedado olvidados”, asegura con un dejo poético. Todos aplauden.

Pero cuando cuando advierte que leerá 100 puntos, y que apenas va en el 27, unos pocos abandonan la plancha del Zócalo, que este sábado 1 de diciembre luce repleta.

“¿Si me esperan, verdad?”, pregunta Andrés Manuel. Responden que sí.

“Todos nos vamos a portar bien. Ese es el acuerdo. De todas maneras se convertirá en delito grave la corrupción, el huachicoleo”, apunta.

Enseguida señala que habrá Fiscalía autónoma, como reclaman las organizaciones sociales y que las fuerzas armadas no reprimirán al pueblo.

Mientras que a las madres de quienes “anden en malos pasos”, pide que les adviertan a sus hijos: “sí están en malos pasos, estate quieto, ya hay un gobierno del pueblo. Ya no tienes por qué dedicarte a esas actividades”.

López Obrador en su discurso marcó un antes y un después. Le escucha el adulto mayor, la madre soltera y el niño que al escuchar que se dará una pensión a los discapacitados dice que entonces se va a “romper una pierna”. “Cállate”, le reprende su hermana.

Se percibe alegría en la gente que se apostó en la plancha del Zócalo y que peleó a codazos su lugar. Jura que ahora los caminos se harán de concreto y no como los que edificaron los priistas y panistas. “Los caminos de concreto duran más que los que hacen, bueno, que hacían los contratistas asociados con autoridades corruptas”.

Más de una hora después de que preguntó si lo esperaban y de que enumeró sus 100 promesas, López Obrador aseguró que cada año en el Zócalo dará su informe e irá el congreso a presentarlo.

Este sábado 1 de diciembre así lo promete en la plaza pública, mañana lo tendrá que desarrollar en el gobierno.

Para ello, dice, cinco días de la semana estará en los municipios del país. A pie tierra, se compromete, gobernará. De no cumplirlo, el primer domingo de julio de 2021 se someterá a revocación de mandato. “Porque el pueblo pone, y el pueblo quita”.

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