Maduro, inesperado favorito en Venezuela, va por reelección
Pese a la crisis que enfrenta, el presidente fue nombrado candidato del Partido Socialista, que lidera las encuestas
This handout picture released by the Venezuelan presidency shows President Nicolas Maduro (L) and First Lady Cilia Flores (2nd-L) greeting supporters during a rally at the Poliedro stadium in Caracas on February 2, 2018. Venezuela’s ruling Socialist Party on Friday confirmed that President Nicolas Maduro is its official candidate in a snap election due before the end of April. / AFP PHOTO / Venezuelan Presidency / HO / RESTRICTED TO EDITORIAL USE-MANDATORY CREDIT “AFP PHOTO/VENEZUELAN PRESIDENCY/HO” NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS-DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS-GETTY OUT
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CARACAS, Venezuela. - Atrás quedaron los días en que parecía tambalearse. Nicolás Maduro, protagonista de una de las peores crisis que haya vivido Venezuela, hoy se erige como el hombre fuerte, contra todo pronóstico, para perpetuar al chavismo en el poder. A sus 55 años, este exconductor de autobús, de poblado bigote negro, fue proclamado el viernes candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) para buscar la reelección en las presidenciales, adelantadas por la oficialista Asamblea Constituyente para antes del 30 de abril, a pesar de su impopularidad debida a la crisis. Vestido con camisa roja, Maduro recibió el estandarte del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en medio de la ovación de los más de 500 delegados de esa agrupación. “Vamos a una gran victoria”, expresó el mandatario en su discurso ante la plenaria del congreso del PSUV, transmitido por la televisión oficial, y al que acudió junto a su esposa Cilia Flores. Su proclamación, hecha al cumplirse 19 años de la investidura del fallecido líder Hugo Chávez (1999-2013), fue propuesta por el poderoso vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello: “Aprobado por aclamación. Es usted oficialmente el candidato”, dijo entre aplausos. Maduro, exconductor de autobús de 55 años, enfrenta una impopularidad del 70%, según la encuestadora Delphos, pues muchos venezolanos lo culpan de la hiperinflación -proyectada en 13.000% por el FMI para 2018- y la grave escasez de alimentos y medicinas que hacen angustiante su vida diaria. Pero el mandatario, cuyo período de seis años vence en enero de 2019, tiene un sólido control institucional -con excepción del parlamento, de mayoría opositora-, incluida la Fuerza Armada, que este viernes le ratificó su lealtad. Apoyado por Rusia y China, que le han dado respiro en una economía declarada en default, Maduro encara el aislamiento internacional y las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea por considerar que derivó en la autocracia.
Arma contra el imperialismo
La oficialista Asamblea Constituyente, que rige al país con poderes absolutos, decidió el pasado 23 de enero adelantar los comicios al primer cuatrimestre del año -tradicionalmente se realizan en diciembre-, aunque aún no hay fecha exacta. “Más elecciones, más democracia, más poder popular, ése es el arma nuestra contra el imperialismo”, afirmó el mandatario al ser proclamado. Según Maduro, “el gobierno de Estados Unidos ha entrado en una fase de obsesión impotente y de desesperación” por destruir la “revolución bolivariana”. “Y la batalla electoral define los campos para los próximos años”, agregó. Apenas la Constituyente adelantó los comicios, empezó su campaña con todo: propaganda en televisión, mitines y actos en los que baila salsa y reguetón, y una cascada de subsidios para embarazadas, discapacitados, pensionados y hasta para el disfrute del carnaval. En su discurso, el presidente prometió garantizar “la paz, la independencia y un camino de prosperidad”. “El tema económico es el más complejo de los años futuros y solo nosotros tenemos el proyecto, la experiencia y la capacidad para construir una economía diversificada”, aseguró, al criticar el rentismo petrolero del que depende el 96% de las divisas del país.
Un adversario debilitado
La decisión de anticipar los comicios, sumada al control institucional, volvió a colocar al sucesor de Hugo Chávez en posición favorable ante a una oposición dividida y fragil. Dos días después de la decisión de la Constituyente, el poder judicial -acusado por la oposición de servir al gobierno- excluyó a la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de los comicios, argumentando que es una coalición de partidos y no está permitida la doble militancia. La oposición aún no decide si irá a primarias o elegirá a un candidato único por consenso, que sea postulado por alguno de los partidos de la MUD, ante la exclusión de la alianza. Pero no hay un candidato fuerte. Los principales líderes de la MUD, Henrique Capriles -quien en 2013 perdió ante Maduro por estrecho margen- y Leopoldo López -en arresto domiciliario-, están inhabilitados políticamente. “El chavismo tiene oportunidades de ganar esta elección (...) Si la oposición no da los pasos correctos, milimétricos, las posibilidades de que Maduro gane una elección, incluso sin trampa, existen”, aseguró a la AFP el analistas Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos. Las condiciones electorales y la fecha de los comicios son los principales puntos de las negociaciones iniciadas por el gobierno y la MUD el 1 de diciembre en República Dominicana. Ese adelanto de elecciones estuvo a punto de acabar con el diálogo, aunque esta semana las partes conversaron en Santo Domingo y decidieron continuar en Caracas la búsqueda de un acuerdo. Según los analistas, la abstención es el gran enemigo de la oposición, que pasa por una fuerte crisis de credibilidad tras intentar en 2016 sacar a Maduro del poder con un referendo revocatorio -que no prosperó- y con masivas protestas que dejaron unos 125 muertos en 2017. FR