Mancera toma sus posiciones
Con el PRD en la bolsa, don Miguel decidirá cómo y en qué condiciones podría sumarlos a un proyecto
El sábado pasado Alejandra Barrales asumió la presidencia del PRD tras dos semanas de negociaciones entre las tribus de la izquierda reformista. Ni modo, dicen los que saben, los perredistas tuvieron que aceptar que la propuesta por Miguel Ángel Mancera, quien no es perredista y que no quiere serlo, pero que es el jefe de Gobierno de la Ciudad de México que ganó la elección con los colores del PRD, caminara. El PRD no tenía otra opción. Con el único candidato que podrían tener un mínimo de posibilidades en las elecciones presidenciales de 2018 es con Mancera, porque quienes también quieren la candidatura, los gobernadores de Michoacán, Silvano Aureoles, y de Morelos, Graco Ramírez, no llegan ni a un 5% de preferencias electorales, menos de una cuarta parte de los peores momentos de Mancera en tendencia de voto. Con el PRD en la bolsa, don Miguel decidirá cómo y en qué condiciones podría sumarlos a un proyecto de candidatura presidencial que está armando con Movimiento Ciudadano. Despachar a doña Alejandra a presidir el PRD, le ayudó por dos vías. Una es el control del partido con una aliada y la promesa implícita de que sea candidata al gobierno de la Ciudad de México en 2018, y la otra es que se sacudió a una secretaria de Educación que no le interesó nunca el cargo y sobre quien en el gobierno federal habían pedido que no querían hablar con ella para nada, porque sólo daba problemas y no entendía en absoluto del tema.