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Jonathan Nácar

Sergio, paramédico del Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM) de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México solicitó permiso para irse de incapacidad, pues al padecer diabetes el riesgo de contagiarse de Covid-19 era mayor para él al realizar los traslados de pacientes con esta enfermedad. Pero, “el doctor Guerrero se lo negó, y el compañero falleció”, relató a ejecentral uno de los colegas de Sergio, al advertir: “ya no le tememos a las represalias, estamos hartos de esta situación, no queremos ver a más compañeros fallecidos, ni contagiados. Nos está llevando el tren nuevamente ya se viene otra oleada (de contagios) y seguimos sin apoyo”.

Las anomalías son muchas y muy diversas, cuenta el paramédico del CRUM quien aseguró que a la fecha ya suman tres de sus colegas fallecidos, dos paramédicos y un médico, a causa del virus del SARS-Cov-2; pues, aunque los jefes y directivos lo niegan públicamente e insisten en censurarlos, los paramédicos “hemos alzado la voz para que se no entregue el equipo necesario para realizar los traslados; hemos pedido que se nos saniticen, pero nada más sanitizan las unidades, y nosotros, de nuestros recursos, tenemos que comprar nuestro propio líquido, las sales cuaternarias, y las pistolas para sanitizarnos”.

No es la primera vez que el personal del CRUM capitalino, compuesto por alrededor de 250 personas, entre médicos, paramédicos y personal de enfermería, alza la voz para denunciar la falta de apoyo para que cuenten con lo necesario para realizar su trabajo de manera segura. Sin embargo, las únicas respuestas que han obtenido de sus superiores son las de la censura y las represalias, pues incluso la prueba para detectar si se contagiaron de Covid-19 demoran hasta 15 días, lapso que los obligan a seguir trabajando.

“Hay un médico de mi turno, un amigo mío que está grave en el hospital a consecuencia de los traslados Covid. Seguimos con problemas, nuestros jefes nos obligan a hacer los traslados, nos amenazan, nos censuran por radio, porque nos podemos transmitir los problemas que tenemos. No hay quien nos escuche, a mí me amenazaron por radio que no puede estar diciendo que el equipo está mal o no es el adecuado. Probablemente me manden llamar para reprenderme o igual y hasta para correrme”, denunció el paramédico, cuyo nombre se omite precisamente ante la condición en la que aseguró está atravesando.

‘Si no nos dan, no nos quiten’

Como parte de la denuncia del personal del CRUM también se menciona el flagrante desvío de los escasos recursos con los que cuenta el Centro Regulador para cumplir con sus funciones, pues a decir de uno de los denunciantes, la propia doctora Estrella Albarrán Suárez, jefa de Unidad Departamental de Organización de la Atención de Urgencias en la SEDESA, es quien ha dotado de recursos del CRUM al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, de donde hay un alta demanda de traslados que realiza el personal del centro.

“La doctora Estrella Albarrán Suárez le está dando el equipo. No tenemos tanques centrales para hacer los traslados, y resulta que los tanques del CRUM están prestados en el Instituto de Nutrición cuando ellos tienen mucho mayor presupuesto que nosotros, y se han negado a hacer los traslados. O sea, les están dando recursos de la ciudad de México al instituto, les dan mascarillas, trajes taiber”.

Aunado a ello, y por instrucción de la propia Albarrán Suárez, señaló el paramédico, se impidió que el personal del CRUM reciba cualquier tipo de ayuda o apoyo altruista para cumplir con sus funciones, pues luego del acercamiento de una empresa, externa al gobierno de la CDMX, para apoyarlos con recursos; “la doctora Estrella le dio la indicación a los policías que cuidan el CRUM de que no aceptaran el ingreso de ningún tipo de donación”.

Y añadió, “el doctor Guerrero, la doctora Estrella y la licenciada Carolina Mosco, encargada de Enlaces Administrativos han dicho que el personal está bien cuidado, que nos sanitizan, pero, no es verdad. Rara es la vez que nos sataniza la empresa externa que tienen contratada para sanitizar las ambulancias. Nosotros, con nuestros propios recursos nos estamos protegiendo, pero para muchos nos es imposible pagar una careta de 7 u 8 mil pesos, o filtros que van de los 500 a los 900 pesos, y que te duran mes o mes y medio”.

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