¿Adiós a la transición energética? El mundo regresa al carbón por la guerra con Irán y Trump lo impulsa

26 de Abril de 2026

¿Adiós a la transición energética? El mundo regresa al carbón por la guerra con Irán y Trump lo impulsa

La interrupción o el encarecimiento de estos flujos han disparado los precios energéticos y reavivado los temores de inflación global.

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Foto especial: Ben Scherjon/ Pixabay

El mundo está dando un paso atrás en materia energética y varios países están volviendo a una fuente de energía que se daba por muerta: el carbón.
Foto especial: Ben Scherjon/ Pixabay

El mundo está dando un paso atrás en materia energética. La guerra en torno a Irán no solo está reconfigurando el equilibrio geopolítico, sino también el mapa energético global. El conflicto ha puesto en jaque rutas clave como el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte esencial del petróleo y el gas mundial. La interrupción o el encarecimiento de estos flujos han disparado los precios energéticos y reavivado los temores de inflación global. Ante este panorama, varios países están volviendo a una fuente de energía que se daba por muerta: el carbón.

En Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha encontrado en esta crisis una oportunidad estratégica. Reactivar la industria del carbón fue una apuesta controversial cuando la anunció. Pero ahora, en un escenario de escasez e incertidumbre, tiene lógica económica. La prioridad inmediata para muchos países ya no es la transición ecológica, sino garantizar el suministro energético. Y ahí es donde el carbón —abundante, barato y disponible— vuelve a ganar protagonismo. Incluso naciones tradicionalmente comprometidas con las energías limpias están reconsiderando su postura.

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¿Por qué el mundo está regresando al carbón por la guerra con Irán?

El conflicto en Medio Oriente afectó directamente el suministro de gas natural y petróleo. El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, ha estado cerrado o con operaciones limitadas. Esto disparó los precios del gas natural licuado (GNL) y generó temores de desabasto. En este contexto, el carbón ofrece tres ventajas inmediatas: es abundante en muchos países, es relativamente barato en comparación con el gas disparado y no depende de rutas marítimas vulnerables ni de condiciones climáticas (como el viento o el sol).

Factores clave que explican el regreso del carbón:

  • Encarcimiento del gas natural: La guerra elevó los precios del GNL, haciendo que el carbón sea competitivo nuevamente.
  • Rutas vulnerables: El cierre del estrecho de Ormuz puso en evidencia la fragilidad de las cadenas de suministro de gas.
  • Inflación y tipos de interés: La guerra ha elevado la inflación global, encareciendo las inversiones en energías renovables (que requieren grandes infraestructuras iniciales).
  • Seguridad energética: Los gobiernos priorizan evitar apagones sobre cumplir metas climáticas a corto plazo.
  • Países que ya aumentaron su uso de carbón:
  • Estados Unidos: Trump utiliza poderes de emergencia para impedir el cierre de plantas.
  • China: Sigue siendo el mayor consumidor y productor de carbón del mundo.
  • India: Ha incrementado su producción y consumo en los últimos años.
  • Japón: Tradicionalmente comprometido con energías limpias, ha reactivado centrales de carbón.
  • Europa: Varios gobiernos estudian reactivar plantas cerradas o retrasar su clausura.
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El carbón ofrece tres ventajas inmediatas: es abundante en muchos países, es relativamente barato en comparación con el gas disparado y no depende de rutas marítimas vulnerable. / Foto especial: Анатолий Стафичук/ Pixabay

Las medidas de Trump para reactivar el carbón en Estados Unidos

Desde su regreso al poder en 2025, Donald Trump ha reforzado su agenda de “dominancia energética”, centrada en maximizar el uso de combustibles fósiles nacionales. La guerra con Irán aceleró esa hoja de ruta. La administración Trump argumenta que estas medidas son necesarias para evitar apagones y garantizar la estabilidad del suministro eléctrico ante el aumento de la demanda y la retirada de otras fuentes.

Mediciones concretas de Trump:

  1. Uso de poderes de emergencia: Impedir el cierre de centrales de carbón que estaban programadas para ser clausuradas.
  2. Extensión de vida útil: Mantener operativas plantas consideradas obsoletas.
  3. Inyecciones económicas: Dinero público para sostener la industria del carbón.

Un caso emblemático: la central Craig Unit 1 en Colorado
El Departamento de Energía prorrogó el pasado lunes la orden de emergencia que obliga a mantener operativa esta planta. La decisión contraviene los deseos de sus propietarios (Tri-State Generation and Transmission), de los reguladores de Colorado y de las organizaciones ecologistas. El cierre definitivo estaba previsto para el 31 de diciembre, mucho antes de la primera orden de emergencia de Trump. Ahora, la planta permanecerá abierta al menos hasta junio para reforzar el suministro eléctrico del oeste del país.

Obstáculos que enfrenta esta estrategia:

  • Plantas viejas y costosas: Muchas centrales de carbón en EE.UU. son antiguas y su mantenimiento es caro. Algunas ni siquiera han generado electricidad a pesar de permanecer abiertas.
  • Litigios: Las órdenes federales ya enfrentan varias demandas en curso.
  • Incapacidad de expandir producción rápidamente: Expandir minas y aumentar la capacidad de generación requiere años, no meses.
  • Riesgo de trasladar costos a consumidores: Los costes adicionales de mantener plantas ineficientes podrían reflejarse en las facturas de electricidad.

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Uso del carbón ¿Qué significa este giro para el futuro de la energía y el clima?

El impacto de esta tendencia va más allá de Estados Unidos. La crisis energética derivada del conflicto con Irán podría revertir años de avances en la reducción de emisiones. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el consumo global de carbón ha crecido significativamente desde 2020. Su peso en la combinación energética mundial aumentó entre 2021 y 2024, en lugar de disminuir. La escasez de gas está empujando a múltiples países a retomar el uso del carbón. La lógica de la seguridad energética está desplazando, al menos temporalmente, a la agenda climática.

Datos clave del regreso del carbón:

  1. Consumo global en aumento: La AIE reporta un crecimiento significativo desde 2020.
  2. Mayor peso en la matriz energética: Entre 2021 y 2024, el carbón ganó participación, no la perdió.
  3. Europa duda: Varios gobiernos europeos estudian reactivar centrales cerradas o retrasar su clausura, aunque con fuertes críticas internas.
  4. Asia lidera el aumento: China, India y Japón ya han incrementado su uso de carbón.
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La reactivación del carbón refleja una tensión más profunda: la dificultad de equilibrar la seguridad energética, los costes económicos y la transición ecológica. / Foto: Pixabay

Lo que dicen los expertos:
El éxito de esta estrategia no es automático. Además de los obstáculos técnicos y legales, la reactivación del carbón tiene un costo ambiental alto. Las emisiones de CO2 y partículas contaminantes aumentarán, lo que afectará la salud pública y los compromisos climáticos. Sin embargo, en un contexto de guerra, inflación y riesgo de apagones, muchos gobiernos están dispuestos a pagar ese precio a corto plazo.

La tensión de fondo:
La reactivación del carbón refleja una tensión más profunda: la dificultad de equilibrar la seguridad energética, los costes económicos y la transición ecológica en un mundo cada vez más inestable. Para Trump, esta medida cumple varias funciones a la vez: responde a la crisis inmediata, refuerza su discurso político y ofrece una solución tangible (aunque polémica) a corto plazo.

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La guerra con Irán está cambiando el mapa energético global. El cierre del estrecho de Ormuz disparó los precios del gas y el petróleo, y países de todo el mundo están recurriendo al carbón como respuesta rápida para evitar apagones. Estados Unidos, bajo la administración Trump, está utilizando poderes de emergencia para mantener abiertas centrales de carbón que ya estaban programadas para cerrar. China, India, Japón y varias naciones europeas también han incrementado su uso o están reconsiderando sus planes de transición.

El carbón es abundante, barato y disponible, pero también es el combustible fósil más contaminante. La Agencia Internacional de la Energía reporta que su consumo global ha crecido significativamente desde 2020 y su peso en la matriz energética aumentó entre 2021 y 2024. La prioridad inmediata ya no es la transición ecológica, sino garantizar el suministro. La gran pregunta es si este regreso al carbón será temporal o si marcará un retroceso duradero en la lucha contra el cambio climático. DJ