Bad Bunny hace historia en el show de Medio Tiempo del Super Bowl LX
El 'Conejo Malo' convirtió el campo de futbol americano en una fiesta puertorriqueña en la que tuvo a Lady Gaga y a Ricky Martin de invitados.
Bad Bunny pone a bailar y cantar a todos junto a Lady Gaga.
/Foto: AFP
El Super Bowl LX abrió su noche más esperada con un grito que cruzó fronteras y generaciones: “¡Qué rico es ser latino!”. No fue solo una frase, fue una declaración de identidad lanzada al mundo desde el escenario más visto del planeta. Bad Bunny arrancó el Show de Medio Tiempo con el pecho abierto, la memoria intacta y el corazón anclado en sus raíces, recordando de dónde viene y a quién representa.
Desde el primer acorde, la presentación se sintió como un regreso a casa. Nostalgia, emoción y orgullo se mezclaron en una puesta en escena que habló en español, que sonó a barrio y que honró a Puerto Rico sin filtros ni concesiones. Lo que vino después fue un recorrido íntimo y poderoso que conectó la historia personal de Benito Antonio Ocasio con la de millones de latinos que se vieron reflejados en cada gesto.
Puerto Rico en cada nota: el orgullo que abrió el show
Bad Bunny abrió su presentación cargando un balón de futbol americano mientras sonaban los primeros acordes de “Tití me preguntó”, dejando claro que el espectáculo no iba a pedir permiso. La frase “¡Qué rico es ser latino!” marcó el tono de un show construido desde la identidad, la música y la memoria colectiva.
El repertorio avanzó como una postal viva de su trayectoria y de su vínculo con la isla: “Yo perreo sola”, “Safaera”, “Nuevayol”, “Voy a llevarte pa’ PR”, “Mónaco”, “Baile inolvidable”, “Eoo” y “DtMF” cerraron un set que sonó a calle, a fiesta y a resistencia cultural. Cada canción reforzó la idea de que el reguetón, nacido en comunidades trabajadoras, hoy ocupa el escenario global sin perder su acento.
La Casita: el corazón del barrio en el Super Bowl
En medio del despliegue técnico apareció La Casita, una réplica de las viviendas de concreto tan comunes en Puerto Rico. Techo plano, colores sencillos y una estética reconocible para cualquiera que haya crecido en la isla. No era un simple decorado: era un símbolo.
Inspirada en casas reales —con referencias directas a una vivienda de Humacao—, La Casita funcionó como un segundo escenario. Ahí, la música se volvió más íntima y cotidiana, evocando esas noches de vecinos reunidos en la marquesina, conversaciones largas y canciones que salen por las ventanas. Ese espacio recordó que el reguetón nació en patios y balcones, mucho antes de llenar estadios.
Dentro y alrededor de La Casita se dejaron ver invitados que observaron y acompañaron el momento: Karol G, Jessica Alba, J. Balvin, Cardi B y Pedro Pascal, todos integrados a esta escena que celebró comunidad y pertenencia.
Lady Gaga, la primera invitada: salsa, baile y mensaje
La primera gran invitada de la noche fue Lady Gaga, quien subió al escenario para interpretar “Die with a smile” acompañada por una banda de salsa, fusionando su voz con el pulso caribeño. Más tarde, bailó “Baile inolvidable” junto a Bad Bunny, en un cruce de estilos que respetó el espíritu latino del show.
En medio de su participación, en una pantalla del estadio apareció una frase clara y directa: “La única cosa más poderosa que el odio es el amor”. Hubo un momento técnico en el que el audio falló, pero el mensaje ya estaba dicho y el gesto quedó intacto, reforzando el tono emocional de la noche.
“Mi nombre es Benito Antonio Ocasio”: la declaración que estremeció
Completamente en español, Bad Bunny tomó el micrófono y se presentó con su nombre completo: “Mi nombre es Benito Antonio Ocasio, si estoy aquí en el Super Bowl LX es porque nunca dejé de creer en mí”. La frase, pronunciada sin traducciones ni atajos, resonó como un testimonio personal y colectivo.
No habló desde la distancia de la fama, sino desde la experiencia de quien viene de abajo y sigue mirando atrás con respeto. Fue un momento de afirmación, de identidad y de orgullo, en el que el artista recordó que su camino siempre estuvo ligado a su lengua, su cultura y su gente.
Ricky Martin: el segundo invitado y la emoción final
El cierre emocional llegó con Ricky Martin, el segundo invitado de la noche. Apareció sentado en las icónicas sillas del disco DtMF, uno de los símbolos más reconocibles del universo visual de Bad Bunny. Juntos interpretaron “Lo que le pasó a Hawaii”, en un momento cargado de sentimiento y complicidad generacional.
La presencia de Ricky Martin reforzó el hilo conductor del show: Puerto Rico como raíz, pasado y presente dialogando en el mismo escenario. Dos artistas, dos épocas, una misma bandera emocional ondeando frente a millones de espectadores.
AMD