Fobia vuelve al Palacio de los Deportes para celebrar su cumpleaños con Meme del Real como invitado y Elohim Corona en la batería
La banda mexicana celebra una segunda noche en el Palacio de los Deportes con Meme del Real como invitado y Elohim Corona en la batería, en una etapa donde se hace sentir la ausencia de Jay de la Cueva.
Fobia celebró 39 años ante 15 mil fans en el Palacio de los Deportes.
/Foto: FB Fobia
Hay bandas que acompañan una etapa de la vida y otras que terminan formando parte de la memoria colectiva. Fobia pertenece a esa segunda categoría.
Este sábado 24 de octubre, la agrupación volvió al Palacio de los Deportes para la segunda presentación consecutiva que celebra sus 40 años de trayectoria, un encuentro que pone sobre la mesa una pregunta inevitable: ¿cómo se mantiene vivo el legado de una banda sin convertirlo únicamente en un ejercicio de nostalgia?
Cuando sus canciones dejan de ser únicamente recuerdos y siguen provocando algo en el presente. Cuando puedes volver a escucharlas, descubrirles otros significados y encontrar nuevas conexiones con ellas, aunque hayan pasado décadas.
Fobia lo demuestra con su música, pero también con sus cambios: con otras personas sobre el escenario y una identidad que no depende de reproducir exactamente lo que fue. Eso no significa que las ausencias no se sientan o que todo cambio sea necesariamente mejor; significa entender que una banda también es una historia en movimiento.
Al final, la nostalgia puede ser la razón por la que regresas, pero no debería ser la única razón para quedarte.
Elohim Corona en la batería y una ausencia que se nota
Uno de los elementos que acompaña esta etapa de Fobia es Elohim Corona en la batería. Aunque su presencia en la alineación no es nueva, su participación adquiere otra dimensión cuando se piensa en la ausencia de Jay de la Cueva.
Y sí, de alguna manera, Jay se extraña.
No necesariamente porque una banda deba permanecer intacta para conservar su esencia, sino porque los músicos también dejan una huella en la forma en que reconocemos a un proyecto. Sus gestos, su energía y la manera de habitar el escenario se vuelven parte de la experiencia.
Corona aporta su propia trayectoria y personalidad musical, con experiencia en proyectos como Moderatto. Su presencia permite que Fobia continúe sobre el escenario desde una configuración distinta, aunque eso no borra el lugar que Jay ocupa en la memoria de quienes han seguido a la banda.
Ambas cosas pueden coexistir: reconocer el trabajo de quien está hoy en la batería y admitir que hay ausencias que el público todavía percibe.
De Revolución sin manos a Sympathy for the Devil
El setlist fue un recorrido por distintas etapas de Fobia, con canciones como Veneno, No eres yo, Plástico, Dios bendiga a los gusanos, Miel del Escorpión, Descontrol, Veneno Vil, Hipnotízame, Vivo y El Diablo.
Uno de los guiños musicales de la noche llegó cuando Revolución sin manos se mezcló con Sympathy for the Devil, de The Rolling Stones. La transición sonó especialmente natural, como si ambas canciones encontraran un punto de encuentro entre sus acordes y su energía rockera. Más que un simple guiño a los Stones, fue uno de esos momentos en los que Fobia juega con las referencias del género y las incorpora a su propio universo.
El Microbito y una censura que hoy parece de otro tiempo
El cierre llegó con El Microbito, una de las canciones más emblemáticas de Fobia y también una buena muestra de cómo cambian las conversaciones sobre sexualidad.
En una época en la que hablar de estos temas abiertamente generaba más resistencias, la canción recurrió a metáforas y dobles sentidos para insinuar aquello que no siempre podía decirse de manera directa. La imagen de construir una alberca en un ombliguito y nadar un poco más abajo bastó para provocar controversia y censura.
Escuchada hoy, la letra incluso provoca una sonrisa. Frente a canciones que actualmente abordan el sexo de forma mucho más explícita, El Microbito puede sonar casi inocente. La canción sigue siendo la misma; lo que cambió fue el contexto desde el que la escuchamos.
Y ahí está parte de su encanto: Fobia encontró en el humor, la insinuación y lo absurdo una forma de provocar sin renunciar al juego. Que el concierto terminara con este tema fue también una manera de recordar esa identidad irreverente que ha acompañado a la banda desde sus inicios.
AMD