¿Desaparecerán los medios tradicionales ante la embestida de los influencers?

23 de Octubre de 2026

¿Desaparecerán los medios tradicionales ante la embestida de los influencers?

Raúl  Curiel_redes (1).jpg

En los últimos tres años he observado un cambio que cada vez resulta más evidente en la industria automotriz mexicana: los llamados creadores de contenido ganan terreno en las convocatorias de las marcas, mientras periódicos, revistas, radio y televisión parecen perder espacios en presentaciones, pruebas de manejo, lanzamientos y activaciones. Y la pregunta es inevitable: ¿estamos ante el principio del fin de los medios tradicionales?

En México operan más de 60 marcas de automóviles, en un mercado donde la competencia por conquistar al consumidor es cada vez más intensa. Cada lanzamiento necesita visibilidad, cada modelo requiere una historia y cada peso destinado a comunicación debe justificar su rendimiento. Bajo esa lógica, los influencers se han convertido en aliados atractivos para los departamentos de mercadotecnia: ofrecen videos inmediatos, fotografías, transmisiones en vivo y, en algunos casos, comunidades que reaccionan, comentan y comparten publicaciones.

Hasta aquí, todo bien. Las reglas del juego cambiaron y nadie puede ignorar el poder de las plataformas digitales. El problema comienza cuando algunas marcas confunden alcance con credibilidad, número de seguidores con conocimiento y una publicación viral con información de calidad.

Hace poco escuchaba una conversación entre dos creadores de contenido que se quejaban de la caída en sus ingresos mensuales. Si supieran que hay muchos colegas que cubren la fuente para medios tradicionales que han pasado meses sin facturar.

Un automóvil es una inversión importante para una familia, una herramienta de trabajo y, en muchos casos, una decisión financiera que compromete varios años de ingresos. Hablar de seguridad, consumo de combustible, desempeño, costos de mantenimiento, tecnología, garantías y valor de reventa exige preparación, experiencia y responsabilidad editorial.

Ahí es donde los medios tradicionales todavía tienen mucho que aportar. Un periódico puede ofrecer contexto y análisis; una revista especializada, profundidad técnica; la radio, cercanía y conversación; y la televisión, imágenes. Además, los medios profesionales cuentan con procesos editoriales rigurosos y buena relación con audiencias con fidelidad.

¿Significa esto que los creadores de contenido carecen de valor? Por supuesto que no. Hay especialistas digitales extraordinariamente preparados, capaces de explicar un automóvil con claridad y conectar con los públicos. La discusión no debe plantearse como una guerra entre periodistas e influencers, sino como una reflexión sobre lo que las marcas quieren comunicar.

El verdadero riesgo está en que las decisiones de comunicación se tomen exclusivamente con métricas de corto plazo. Si las convocatorias privilegian únicamente las visualizaciones, los likes y el número de seguidores, la industria podría debilitar una relación histórica con periodistas que han dedicado años a la cobertura.

¿Desaparecerán los medios tradicionales? No necesariamente. Pero tampoco tienen garantizada su permanencia. Tendrán que modernizar sus formatos, fortalecer sus plataformas digitales, medir mejor sus audiencias y demostrar que su trabajo genera valor.

Al final, no se trata de elegir entre una cámara, un micrófono o una página impresa. Se trata de informar mejor al consumidor. Mi filosofía sigue vigente: no hay coche malo, hay mala elección.