Por qué tu pareja guarda fotos tuyas donde sales "feo": esto dice la ciencia

11 de Enero de 2026

Por qué tu pareja guarda fotos tuyas donde sales “feo": esto dice la ciencia

El fenómeno que consolida esta reacción se conoce como sesgo de familiaridad o sesgo de exposición.

Parejas Centro Histórico

Pareja se toma una selfie en las fuentes de la alameda Central.

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Foto: Andrea Murcia Monsivais/ Cuartoscuro

Pareja se toma una selfie en las fuentes de la alameda Central.
Foto: Andrea Murcia Monsivais/ Cuartoscuro

Es una escena común: revisas la galería de tu pareja y encuentras una foto tuya donde crees que sales con un ángulo extraño, los ojos cerrados o en un momento poco favorecedor. Para tu sorpresa, esa imagen es una de sus favoritas. La razón detrás de esta aparente incongruencia no es un misterio del gusto, sino un fenómeno con bases en la neurociencia.

Estudios científicos han demostrado que el cerebro procesa la imagen de la persona amada de una manera única, activando sistemas de recompensa y generando sensaciones positivas que van más allá de la estética objetiva de una fotografía. Esta reacción neurológica explica por qué, para tu pareja, prácticamente cualquier foto tuya puede tener un valor emocional especial.

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El efecto en el cerebro: Ver a tu pareja activa los sistemas de recompensa

La explicación principal proviene de cómo el cerebro asocia a la pareja romántica con bienestar. Un estudio liderado por Jarred Younger, de la Universidad de Stanford, analizó la actividad cerebral de personas en los primeros meses de una relación. Los investigadores descubrieron que ver fotos de la pareja activa regiones cerebrales vinculadas al sistema de recompensa.

Este sistema es el mismo que se estimula con actividades placenteras, como comer algo delicioso o recibir un elogio. Cuando tu pareja ve tu foto, su cerebro no está haciendo principalmente un análisis crítico de la composición o tu expresión; en cambio, está recibiendo un estímulo asociado a sentimientos de euforia, conexión y felicidad propios de la etapa romántica. La imagen funciona como un desencadenante de esa respuesta emocional positiva.

Parejas día del amor
Una pareja se demuestra su cariño en el día del amor y la amistad, en los jardines de Alameda Central. / Tercero Díaz

El vínculo entre la imagen de la pareja y la reducción del dolor

La investigación de Stanford fue un paso más allá al medir cómo esta activación cerebral influye en la percepción física. En el estudio, los participantes fueron sometidos a estímulos de dolor moderado (calor o frío) mientras se les realizaba una resonancia magnética. Simultáneamente, realizaban tres tareas: ver fotos de su pareja, ver fotos de un conocido atractivo y hacer un ejercicio de distracción.

Los resultados fueron reveladores: tanto ver la foto de la pareja como la tarea de distracción redujeron significativamente la percepción subjetiva del dolor. Sin embargo, solo la foto de la pareja activó específicamente los sistemas de recompensa en el cerebro. Esto sugiere que la imagen de la persona amada no solo distrae, sino que produce una respuesta neurológica positiva que puede modular la experiencia de malestar.

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El “sesgo de familiaridad": La clave por la que cualquier foto es válida

El fenómeno que consolida esta reacción se conoce como sesgo de familiaridad o sesgo de exposición. En psicología, este principio establece que tendemos a desarrollar una preferencia por las cosas simplemente porque nos son familiares. En el contexto de una relación, la cara de la pareja se convierte en el rostro más familiar y, por ende, en uno que el cerebro prefiere y asocia automáticamente con seguridad y afecto.

Por eso, la calidad técnica de la foto es irrelevante. Lo que importa es que la imagen representa a la persona que está vinculada emocional y neurológicamente con sensaciones de recompensa y bienestar. Una foto borrosa, graciosa o casual sigue siendo un símbolo poderoso de esa conexión, activando los mismos circuitos cerebrales que una foto profesional.

Reapertura Alameda Central
Una pareja se da un beso en una banca de la Alameda Central. / Andrea Murcia Monsivais

La predilección de tu pareja por fotos donde tú no te ves “perfecto” tiene una explicación neurocientífica sólida. No se trata de un gusto cuestionable, sino de una respuesta cerebral automatizada donde tu imagen actúa como un estímulo que desencadena la activación de sistemas de recompensa y, según estudios, incluso puede atenuar la percepción del dolor.

Este fenómeno, impulsado por el sesgo de familiaridad, subraya que en el amor, la percepción está profundamente mediatizada por la bioquímica y las conexiones neuronales. Así que la próxima vez que cuestiones por qué guarda esa foto, recuerda que para su cerebro, esa imagen no es un simple archivo digital, sino una llave que activa una cascada de sensaciones positivas asociadas a tu persona.

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