¿Puede Estados Unidos intervenir en México por el fentanilo? La postura de Sheinbaum
Sheinbaum fundamentó su confianza en la soberanía nacional en acciones legislativas concretas. Recordó que su administración impulsó la aprobación de reformas para prevenir escenarios de injerencia.
Pastillas de fentanilo acompañadas por la imagen de una bandera de Estados Unidos
/Especial
Ante las declaraciones estadounidenses que catalogan al fentanilo como un arma de destrucción masiva y a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, surge la pregunta: ¿Podría esto justificar una intervención de Estados Unidos en México? Este martes 6 de enero, la presidenta Claudia Sheinbaum abordó directamente este escenario durante su conferencia matutina. Reconoció que tales definiciones otorgan argumentos políticos a Washington, pero descartó que se traduzcan automáticamente en una acción militar.
La mandataria explicó que su gobierno ha trabajado en un blindaje legal preventivo y que la estrategia para enfrentar la amenaza del fentanilo y la violencia se basa en dos pilares: la cooperación internacional bajo el principio de responsabilidad compartida y el fortalecimiento interno de la seguridad y la justicia. Su mensaje central fue que la vía efectiva es la coordinación, no la confrontación o las acciones unilaterales.
ES DE INTERÉS: Sheinbaum sobre intervención en Venezuela: “No se puede aprobar el uso de la fuerza”, defiende la soberanía
El blindaje constitucional: Reformas al artículo 40 y 19 contra la intervención
Sheinbaum fundamentó su confianza en la soberanía nacional en acciones legislativas concretas. Recordó que su administración impulsó y logró la aprobación de reformas constitucionales diseñadas específicamente para prevenir escenarios de injerencia. “Nosotros incorporamos unos párrafos en el artículo 40 de la Constitución Mexicana para la defensa de la soberanía”, señaló, añadiendo que también se realizaron modificaciones en el artículo 19.
Estas reformas, detalló, establecen que el pueblo de México “no consentirá actos lesivos a la integridad, independencia y soberanía del país”. La ley ahora especifica y prohíbe expresamente acciones como golpes de Estado, injerencias electorales o cualquier violación al territorio nacional por tierra, mar, aire o espacio. Sheinbaum fue enfática al señalar las consecuencias de una posible incursión: “Cualquier intervención en tareas de investigación o persecución de delitos en territorio mexicano, sin autorización expresa del Estado mexicano, constituye un delito grave. Eso es lo que incorporamos”. Este marco legal se presenta como la primera línea de defensa jurídica y política.
Cooperación sin subordinación: La estrategia bilateral y de seguridad interna
Frente a la complejidad del problema, Sheinbaum delineó un enfoque dual. Por un lado, reafirmó la disposición de México para colaborar con Estados Unidos, pero bajo parámetros claros. Insistió en que la cooperación bilateral en materia de seguridad no puede ser entendida como subordinación. “A ellos les toca una parte y a nosotros nos toca otra”, afirmó, refiriéndose al principio de responsabilidad compartida, donde cada país debe combatir el problema dentro de su territorio (tráfico de armas y lavado de dinero en EU, producción y traslado de drogas en México).
Por otro lado, destacó los avances en la estrategia de seguridad interna, basada en “darle opciones a los jóvenes y la cero impunidad”. Como muestra de resultados, adelantó que el próximo informe mostrará una nueva baja en homicidios durante diciembre, consolidando una tendencia a la baja de “un año y tres meses”. Estos datos buscan sustentar la capacidad del Estado mexicano para manejar sus propios desafíos de seguridad.
LEE TAMBIÉN: “Cooperación sí, subordinación no": El mensaje completo de Sheinbaum a Estados Unidos sobre Venezuela
Análisis de Sheinbaum: ¿Es probable una intervención estadounidense?
Al evaluar el riesgo real de una intervención, la presidenta ofreció un análisis matizado. Reconoció que las declaraciones y clasificaciones provenientes de Washington “les da más elementos pero eso no quiere decir que vaya a ocurrir”. Es decir, acepta que se incrementa la presión retórica y política, pero disocia esto de una acción militar directa.
Para manejar esta tensión, Sheinbaum afirmó que su gobierno “privilegia el diálogo permanente”. Mencionó que existe una comunicación constante entre ambas administraciones, canalizada a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Departamento de Estado, así como entre las áreas de seguridad y fuerzas armadas. “El diálogo no quiere decir que estés de acuerdo en todo, pero permite avanzar en la cooperación y la coordinación”, puntualizó. En este contexto, consideró “lejana” la posibilidad de acciones unilaterales de Estados Unidos contra México, reiterando que la vía para atender el problema del fentanilo es la colaboración, no las amenazas.
La postura de la presidenta Sheinbaum ofrece una respuesta multifacética a la pregunta sobre una posible intervención. Por un lado, se sustenta en un andamiaje legal reforzado que tipifica cualquier incursión no autorizada como un delito grave, enviando un mensaje disuasivo. Por otro, promueve una relación bilateral pragmática centrada en la coordinación operativa y el diálogo diplomático constante.
El escenario que se perfila, según la visión oficial, no es el de una confrontación militar, sino el de una compleja negociación bajo presión. La efectividad de esta estrategia dependerá de la capacidad de México para mantener una seguridad interna creíble, gestionar la relación con Washington a través de canales institucionales y demostrar resultados tangibles en la reducción del flujo de fentanilo, todo ello mientras defiende la soberanía nacional como un principio no negociable.