¿Qué pasa después de morir? Estudio científico revela que la muerte sería un proceso gradual

1 de Marzo de 2026

¿Qué pasa después de morir? Estudio científico revela que la muerte sería un proceso gradual

Más de 20 investigaciones sobre experiencias cercanas a la muerte y actividad cerebral post mórtem, sostiene que "las funciones biológicas y neuronales no cesan de forma abrupta".

reino-unido-avanza-hacia-la-legalizacion-de-la-eutanasia-cuales-son-las-condiciones-de-la-muerte-asistida

Una encuesta de YouGov mostró que el 73% de los británicos apoya la medida, aunque enfrenta resistencia dentro del gabinete del primer ministro

/

Foto: Canva

¿Qué pasa después de morir? La muerte no sería un evento instantáneo, sino un proceso gradual.
Foto: Canva

¿Qué pasa después de morir? Durante siglos, la ciencia y la filosofía han intentado responder a esta pregunta sin llegar a un consenso. Ahora, un estudio presentado en la conferencia anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) en Phoenix, Estados Unidos, aporta una nueva perspectiva: la muerte no sería un evento instantáneo, sino un proceso gradual en el que la conciencia podría persistir más allá de lo que se creía.

La autora del estudio es Anna Fowler, investigadora de la Universidad Estatal de Arizona. Su trabajo, que analiza más de 20 investigaciones sobre experiencias cercanas a la muerte y actividad cerebral post mórtem, sostiene que “las funciones biológicas y neuronales no cesan de forma abrupta”. Por el contrario, disminuyen durante minutos u horas, lo que sugiere que la muerte se despliega como un proceso y no como un acontecimiento repentino.

LEE TAMBIÉN: Martha Higareda revela que estuvo al borde de la muerte tras dar a luz: ¿qué es la preeclampsia?

Muerte como proceso: ¿qué dice la ciencia sobre el fin de la vida?

Tradicionalmente, la muerte se ha definido como la pérdida irreversible de la función cerebral y circulatoria. Es decir, cuando el corazón deja de latir y el cerebro deja de mostrar actividad, se declara el fallecimiento. Pero el estudio de Fowler cuestiona esta visión.

Evidencias que desafían la definición tradicional:

Algunos pacientes que han experimentado una “parada circulatoria completa” (cuando el corazón se detiene) han mostrado después un recuerdo implícito de lo que sucedía a su alrededor. Esto sugiere que, aunque el cuerpo no responda, la conciencia podría estar registrando estímulos externos.

reino-unido-avanza-hacia-la-legalizacion-de-la-eutanasia-cuales-son-las-condiciones-de-la-muerte-asistida
Aproximadamente uno de cada tres trasplantes de órganos procede de donantes cuyo corazón ya se ha detenido. / Foto: Canva

Experimentos de laboratorio han demostrado que el metabolismo, la actividad cerebral y el flujo sanguíneo pueden restaurarse en cerebros y órganos de mamíferos “muy por encima de los límites aceptados”. Es decir, la muerte biológica no es inmediatamente irreversible.

“Las pruebas emergentes sugieren que las funciones biológicas y neuronales no cesan de forma abrupta”, explicó Fowler durante la presentación. “En cambio, disminuyen durante minutos u horas, lo que indica que la muerte se despliega como un proceso y no como un acontecimiento instantáneo”.

La investigadora propone que la muerte debería considerarse una “condición negociable”, un concepto que desafía las creencias médicas y filosóficas establecidas.

Conciencia después de la muerte: lo que revelan las experiencias cercanas y los estudios cerebrales

Uno de los puntos más impactantes del estudio es la posibilidad de que la conciencia persista más allá de la actividad medible del cerebro. Fowler analizó múltiples casos de personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte y encontró patrones comunes.

Hallazgos clave sobre la conciencia post mórtem:

Pacientes con paro cardíaco han reportado, tras ser reanimados, percepciones precisas de lo que ocurría a su alrededor mientras estaban clínicamente muertos. Estos testimonios incluyen conversaciones entre médicos, movimientos del personal de salud y detalles del entorno.

LEE TAMBIÉN: Revelan la verdadera causa de muerte de Peter Greene, actor de La Máscara y Pulp Fiction, ¿de qué murió?

Los estudios de actividad cerebral en los momentos posteriores a la muerte muestran que las descargas neuronales pueden continuar hasta 90 minutos después de que el corazón se detiene. “Ha habido estudios que han demostrado que, hasta 90 minutos después de la declaración de la muerte, esas descargas neuronales siguen produciéndose en el cerebro”, precisó Fowler.

“Es posible que la conciencia no desaparezca en el instante en que el cerebro enmudece. Es posible que las células no mueran en el momento en que el corazón se detiene”, señaló la investigadora.

Estos hallazgos llevan a una conclusión provocadora: “La muerte, que antes se consideraba una frontera final e inmediata, se revela más bien como un proceso: un paisaje cambiante en el que la conciencia, la biología y el significado persisten más de lo que imaginábamos”.

Implicaciones éticas: donación de órganos y el riesgo de extraer mientras hay conciencia

El estudio de Fowler no solo tiene implicaciones científicas, sino también éticas, especialmente en el campo de los trasplantes de órganos.

Datos relevantes sobre donación y conciencia:

Aproximadamente uno de cada tres trasplantes de órganos procede de donantes cuyo corazón ya se ha detenido. En estos casos, la extracción se realiza pocos minutos después de la declaración de muerte para garantizar que los órganos estén frescos y en buen estado.

Sin embargo, si la muerte es un proceso gradual y la conciencia puede persistir, existe la posibilidad de que el donante aún conserve algún nivel de conciencia mientras le extraen los órganos.

hombre1 a-close-up-image-of-a-man-applying-a-glistening-tr--TRrh8FJTt2ZMIPcLC2FSw-KNWn-dXlSwi8mk7iVUG52A.jpeg
Lejos de ser un evento instantáneo, los datos sugieren que se trata de un proceso gradual en el que la conciencia. / Foto especial: Ideogram

Fowler advierte que se han documentado casos donde, hasta 90 minutos después de la declaración de muerte, el cerebro sigue mostrando actividad neuronal. Esto significa que, en teoría, la extracción podría ocurrir mientras aún hay señales de conciencia.

“Esta investigación plantea que la muerte no es la súbita extinción de la vida, sino el comienzo de una transformación, a la que la medicina, la filosofía y la ética deben acercarse ahora con mayor humildad y renovada claridad”, resumió la científica.

El estudio no pretende desalentar la donación de órganos, sino generar un debate sobre los protocolos actuales y la necesidad de redefinir el momento exacto en que una persona es declarada muerta. Si la muerte es un proceso, los criterios para determinar el final de la vida deberían actualizarse.

ENTÉRATE: El legado de Bruce Lee a 50 años después de su muerte

La investigación de Anna Fowler presentada en la AAAS abre una puerta a una nueva comprensión de la muerte. Lejos de ser un evento instantáneo, los datos sugieren que se trata de un proceso gradual en el que la conciencia podría persistir más allá de lo que la medicina ha aceptado tradicionalmente.

Los hallazgos sobre actividad cerebral post mórtem, las experiencias cercanas a la muerte y la posibilidad de restaurar funciones biológicas después de la parada cardíaca desafían las definiciones actuales. También plantean preguntas éticas urgentes sobre la donación de órganos y el respeto debido a quienes están en el umbral de la muerte.

Como concluye Fowler, la ciencia, la filosofía y la ética deben acercarse a esta nueva realidad con humildad y claridad. La muerte, ese misterio final, empieza a revelarse como un paisaje más complejo de lo que imaginábamos. DJ