La educación superior cumple una función pública cuando sus debates trascienden las aulas. Su importancia se manifiesta cuando sus egresadas y egresados participan activamente en instituciones, gobiernos, medios de comunicación, organizaciones, espacios académicos y procesos públicos que influyen en el desarrollo del país.
Desde esta perspectiva, los 75 años de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM representan una oportunidad para analizar el papel que ha desempeñado en la formación de personas dedicadas al estudio, la explicación y la gestión de lo público.
En México, numerosas decisiones que impactan a la ciudadanía se toman en instituciones que exigen conocimiento técnico, análisis político y responsabilidad pública. En este contexto, las ciencias sociales ofrecen herramientas fundamentales para comprender problemas, diseñar soluciones, evaluar decisiones y anticipar riesgos.
La Facultad ha sido, durante décadas, un espacio clave para la construcción de esta formación, caracterizada por la pluralidad académica y la interacción constante entre teoría, análisis institucional y vida pública.
En este recorrido, el Centro de Estudios en Administración Pública (CEAP) desempeña un papel destacado. La administración pública suele ser percibida, de manera errónea, como un conjunto de trámites, oficinas o procedimientos. Sin embargo, constituye uno de los ámbitos en los que se determina la capacidad del Estado para responder a problemas específicos: invertir recursos, implementar políticas, garantizar derechos, coordinar instituciones y rendir cuentas. Por ello, el estudio de la administración pública implica analizar un componente esencial del funcionamiento democrático.
La democracia requiere instituciones capaces de aplicar la ley, gestionar conflictos, tomar decisiones verificables y rendir cuentas ante la ciudadanía. Asimismo, demanda servidores públicos formados para comprender que cada procedimiento impacta derechos, presupuestos, servicios y la confianza pública.
El CEAP ha sostenido un debate fundamental sobre estos temas. Sus cuadernillos digitales reflejan una agenda amplia: innovación en el sector público, órganos constitucionales autónomos, comunicación pública, inteligencia artificial, profesionalización, reforma administrativa, política fiscal, derechos, desarrollo y recientes transformaciones institucionales. Estos no son temas aislados. En conjunto, evidencian que la administración pública debe analizarse con rigor, ya que en ella se concretan muchas de las decisiones estatales.
Mi vínculo con la UNAM comenzó en el Colegio de Ciencias y Humanidades Sur, continuó en los estudios de posgrado en la Facultad de Derecho y actualmente se mantiene a través de la docencia en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Como profesor del CEAP, he participado en dos espacios: la asignatura Administración de Procesos Electorales y la Estadía Práctica, en la que estudiantes asisten al Instituto Electoral de la Ciudad de México para conocer de primera mano el funcionamiento de una autoridad electoral.
Esta experiencia confirma que la formación universitaria se enriquece cuando interactúa con la práctica institucional. En el aula se abordan conceptos, principios y marcos normativos; en una autoridad electoral se observa cómo estos conocimientos se traducen en procedimientos, plazos, decisiones técnicas, trabajo territorial, sistemas informáticos, atención ciudadana, integración de mesas directivas de casilla, cómputos, transparencia y rendición de cuentas.
La brecha entre teoría y práctica no debe resolverse sacrificando una en favor de la otra. La teoría desvinculada de la realidad institucional puede resultar insuficiente, mientras que la práctica sin reflexión académica puede convertirse en mera rutina. La responsabilidad de instituciones como la FCPyS y de centros como el CEAP es precisamente evitar ambos extremos.
En un contexto marcado por la desinformación, la polarización, los rápidos avances tecnológicos y la creciente complejidad de las decisiones públicas, las ciencias sociales resultan indispensables. Permiten distinguir entre evidencia y opinión, identificar responsabilidades, analizar efectos y formar profesionales capaces de intervenir en lo público con preparación y rigor.
La Facultad celebra sus 75 años con una trayectoria significativa, pero su relevancia no se limita a su pasado. Depende de su capacidad para continuar formando personas que comprendan al Estado, cuestionen sus decisiones, mejoren sus procesos y contribuyan a instituciones más profesionales. En esta labor, el CEAP desempeña una función estratégica: analizar la administración pública como una de las condiciones materiales necesarias para el funcionamiento de la democracia.