Alarmado por la explosión de narrativas antiestadounidenses en línea y medios tradicionales, el Departamento de Estado envió a todas sus embajadas y consulados en el mundo un memorando diplomático “sensible” firmado por Marco Rubio, con órdenes precisas para contrarrestar, a través de la plataforma X, lo que describe como “campañas coordinadas de influencia” rusas, chinas e iraníes que buscan “encender las hostilidades contra los intereses de seguridad de Estados Unidos”.
Dado a conocer por The Guardian el 30 de marzo, el cable instruye al cuerpo diplomático estadounidense a “reclutar influencers, académicos y líderes comunitarios en el extranjero para que difundan mensajes de contrapropaganda, una táctica cuyo objetivo es que las narrativas financiadas por Estados Unidos parezcan orgánicas localmente, no dirigidas desde un centro”. Además, pide denunciar relatos hostiles, elevar voces locales que apoyan los intereses estadounidenses y promover narrativas que “cuenten la historia de América”.
México es uno de los países que más preocupa en Washington por ser blanco prioritario de la desinformación y propaganda rusas, y el lugar del mundo, fuera del espacio postsoviético, con mayor actividad de los servicios de inteligencia del Kremlin. Tras la invasión de Ucrania, Rusia desplazó a decenas de sus espías más habilidosos a México y lanzó un agresivo operativo de manipulación antiestadounidense a través de los medios estatales rusos RT y Sputnik, de marcas blancas como Canal Red y El Ciudadano, de entes mexicanos que le sirven de tapadera como el denominado “Club de Periodistas de México”, y de influencers y medios digitales nacionales propagadores de narrativas tóxicas rusas. Desde 2022, Washington ha transmitido a México su preocupación de que Rusia explota la gringo fobia para sembrar discordia y virar el sentimiento de los mexicanos contra Estados Unidos y a favor de Rusia.
Bajo la presión de Washington, México redujo el número récord de 86 “diplomáticos” rusos acreditados por la Cancillería en 2022 a 63 en 2024. Sin embargo, en el primer año del gobierno de Sheinbaum, en el que abundan funcionarios afines a Rusia, el número de “diplomáticos” rusos, según registros oficiales, volvió a subir a 76, cifra que rebasa a todas las embajadas latinoamericanas en México, incluidas las legaciones de Brasil y Cuba. Después de la Embajada de Estados Unidos, la rusa es la más grande.
En 2023, la CIA elaboró una lista, con sus respectivos expedientes de inteligencia, de doce espías rusos de gran calado que operan desde la embajada rusa en México simulando ser “diplomáticos”, que compartió con el gobierno federal, con la petición expresa de expulsarlos del país, de acuerdo con The New York Times. Tanto AMLO como Claudia Sheinbaum rechazaron la petición, tachándola de “paranoia”. Se sabe que el nuevo canciller, Roberto Velasco, fue uno de los interlocutores de los estadounidenses.
Rusia ha creado una extensa cámara de resonancia con propagandistas nacionales y extranjeros que propagan y magnifican mentiras, teorías de la conspiración, propaganda disfrazada y sentimientos de odio contra Estados Unidos y Occidente en redes sociales. Es el caso en México de Celeste Saénz, la fanática secretaria General del “Club de Periodistas” y panfletera de RT, que usa su cuenta en X para justificar el genocidio de Putin contra la población ucraniana, amplificar mensajes antiestadounidenses, difundir desinformación de los medios rusos e iraníes y de los conspiranoicos al servicio del Kremlin Tucker Carlson y Jackson Hinkle, postear videos falsos y reciclar teorías de la conspiración fabricadas por el aparato de desinformación estatal ruso como que la esposa de Macron es hombre y Epstein está vivo en Israel.
Washington se halla en desventaja en esta guerra por el control de narrativas y contra la manipulación y la injerencia extranjeras debido al desmantelamiento en 2025 del andamiaje institucional a cargo de monitorear y exponer la influencia rusa, china e iraní. El gobierno de Trump se deshizo de los equipos de expertos en desinformación y propaganda rusas del hoy clausurado Centro de Compromiso Global del Departamento de Estado, del FBI y de la Oficina del Directorio de Inteligencia Nacional. También cerró, para efectos prácticos, el servicio noticioso multilingüe de la Voz de América. En un momento en que los mensajes antiestadounidenses están proliferando debido a la guerra en Irán y las políticas de Trump, Washington busca que las embajadas y los consulados llenen el vacío que dejó la desaparición de esos mecanismos oficiales en lo que equivalió a un desarme unilateral en plena guerra informativa.
@DoliaEstevez