Dos nuevas líneas de Cablebús cambiarán la forma de moverse en la ciudad, y su origen está en una decisión ambiental. Los bonos verdes son instrumentos financieros de deuda emitidos por el Gobierno de la Ciudad de México para obtener recursos en los mercados de capital con el objetivo de financiar proyectos con beneficios ambientales y de movilidad. En otras palabras, se trata de una forma de financiamiento donde los inversionistas compran estos instrumentos, y los fondos recaudados se destinan exclusivamente a proyectos que contribuyen a la mitigación del cambio climático, la gestión sostenible del agua, la eficiencia energética y otros rubros ambientales alineados con las políticas ambientales de la ciudad.
La historia de estos instrumentos en la capital mexicana se remonta a diciembre de 2016, cuando la Ciudad de México colocó su primer Bono Verde en la Bolsa Mexicana de Valores por un monto de mil millones de pesos. Esta emisión marcó un hito, ya que fue la primera vez que un gobierno local en América Latina emitió este tipo de bono en el mercado financiero nacional. Los recursos obtenidos se destinaron a financiar proyectos de ahorro y uso eficiente de energía, transporte público sostenible y mejora en la gestión del agua potable y drenaje, entre otros rubros que contribuyen a la sostenibilidad ambiental de la ciudad.
Tras esta primera emisión, el Gobierno de la Ciudad de México lanzó emisiones subsecuentes, como parte de su estrategia para impulsar acciones climáticas y cumplir con las metas del Programa de Acción Climática de la Ciudad de México (PACCM). En 2018, se colocó un Bono Verde por 1,100 millones de pesos, nuevamente con la participación de la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) y la Secretaría de Finanzas, para financiar proyectos de eficiencia energética, gestión del agua y transporte sustentable.
El proceso de decisión para emitir un bono verde recae en el Gobierno de la Ciudad de México, particularmente en coordinación entre SEDEMA y la Secretaría de Finanzas, quienes determinan qué proyectos se consideran elegibles y alineados con los criterios ambientales establecidos en el marco de referencia de estos instrumentos.
Este diciembre 2025, el Gobierno capitalino emitió uno de los bonos verdes más relevantes de su historia, con un monto por 3 mil millones de pesos. El objetivo de este nuevo bono es financiar proyectos estratégicos que fortalezcan la infraestructura ambiental y de movilidad, destacándose el financiamiento de dos nuevas líneas del Cablebús una en Tláhuac y otra en Milpa Alta, a quienes debemos justicia social, se verán beneficiados.
Este sistema de transporte por cable se ha convertido en una pieza clave de la política de movilidad sustentable de la Ciudad de México, ya que contribuye tanto a la reducción de emisiones contaminantes como a mejorar la conectividad en zonas tradicionalmente menos atendidas por otros modos de transporte urbano.
Más allá de los procesos administrativos, lo que realmente importa es el rumbo que toma la ciudad. Apostar por bonos verdes es decidir que la movilidad y el cuidado del medio ambiente no vayan por caminos separados y nuestra Jefa de Gobierno demuestra que la ciudad de México se transforma desde el aire hasta el suelo con obras concretas que reduzcan desigualdades, conecten territorios y mejoren la vida cotidiana.