Carta de Foz do Iguaçu

20 de Julio de 2026

Carta de Foz do Iguaçu

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Ahora que ha terminado el Mundial de fútbol, en la mayoría de los países se volverá a la realidad de algunos temas que han sido, no ocultados, pero sí reducidos por la efervescencia de este deporte.

Uno de esos temas se refiere a la educación superior y, concretamente, a una reunión convocada por el gobierno brasileño a través de la institución de educación superior denominada Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (UNILA), creada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en 2010 en la ciudad de Foz do Iguaçu.

Su ubicación fue parte de esta idea, al encontrarse en la frontera trinacional entre Brasil, Argentina y Paraguay. En esta Universidad se celebró, durante dos días, el I Foro de Rectores y Rectoras de América Latina y el Caribe, donde se elaboró una declaración que creo que actualmente es muy importante ante la embestida de la derecha, apoyada por el gobierno de Trump, contra los gobiernos de izquierda y la presión que se ejerce en muchos países sobre las universidades públicas y la educación superior en general.

Los organizadores manifestaron que el Foro se convocaba por lo que está ocurriendo en nuestra región, indicando que ésta se encuentra “marcada por ataques a la ciencia, a los derechos humanos, a la democracia, a la autonomía universitaria y a la soberanía de los países latinoamericanos y caribeños”.

Se recordaron las Conferencias Regionales de Educación (CRES), celebradas en La Habana en 1996, Cartagena en 2008, Córdoba en 2018 y en Brasilia en 2024, en las cuales se manifestó, y se ratifica ahora, que “la educación superior es un derecho humano universal, un bien público social y un deber inalienable del Estado”. Aunque parezca que lo anterior es de sobra conocido, nunca es tarde para reafirmarlo, sobre todo en la época actual, ante las agresiones que están recibiendo las universidades públicas en varios países.

La declaración, llamada Carta de Foz do Iguaçu, consta de 20 puntos, destacando entre ellos que la educación superior es una de las condiciones básicas para el desarrollo de la región. Hubo muchas manifestaciones para insistir en la necesidad de la integración regional, tanto a nivel político, a través del fortalecimiento de la CELAC, el Consenso de Brasilia y el Mercosur, como a nivel universitario, fortaleciendo los mecanismos que tienen para la movilidad y la formación mediante el intercambio de planes de estudio y estrategias pedagógicas, así como la promoción de mecanismos de reconocimiento y revalidación de estudios, títulos y diplomas, buscando “una mayor convergencia normativa y administrativa entre los países de la región”.

Para ello, acordaron apoyar el fortalecimiento del Espacio Latinoamericano y Caribeño de Educación Superior (ENLACES) como la instancia estratégica de representación política, al igual que fortalecer el IESALC/UNESCO.

Uno de los puntos más importantes fue el referente a la autonomía de las instituciones de educación superior pública, mediante el “fortalecimiento de la autonomía, la libertad académica y la gestión democrática como garantías esenciales de la vida académica y de la democracia”.

Varios puntos mencionan el rechazo a la mercantilización de la educación superior y la necesaria defensa de las ciencias, las humanidades y las artes, incluyendo los saberes populares y ancestrales.

Podemos decir que se hizo un repaso de todo lo que tiene que ver con la educación superior y que es un documento ambicioso, pero hubo el compromiso de darle seguimiento, aprovechando que la CRES 2028 se celebrará en nuestro país.

La situación que se está viviendo en varios de nuestros países hermanos ante la embestida de los gobiernos en contra de las universidades merece toda la atención y la defensa de éstas, y por ello creo que esta reunión y la Carta elaborada son un paso en esa dirección.