El acceso a las tecnologías de la información ya no es un lujo, sino una herramienta indispensable para el desarrollo de nuestra población. Los resultados más recientes de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025 nos ofrecen una radiografía clara de los avances alcanzados, pero también de los profundos retos que debemos atender desde la política pública.
Los datos muestran un crecimiento innegable en la conectividad del país. En 2025, el 86.1% de la población de 6 años y más declaró usar internet, alcanzando a 104.9 millones de personas. Esto representa un incremento significativo de 28.7 puntos porcentuales en comparación con los niveles registrados en 2015. Asimismo, el porcentaje de hogares conectados prácticamente se duplicó en la última década, pasando de 39.1% en 2015 a 78.3% en 2025.
Sin embargo, detrás de estas cifras nacionales conviven realidades muy distintas. La distribución regional del acceso sigue evidenciando disparidades importantes. Mientras que entidades como la Ciudad de México (90.5%), Nuevo León (89.9%) y Baja California (89.1%) lideran la adopción tecnológica en los hogares, estados del sur como Veracruz (68.3%), Oaxaca (64.0%) y Chiapas (53.9%) muestran los niveles de cobertura más bajos.
El análisis detallado del entorno revela que las diferencias en el uso de la red se acentúan al contrastar las zonas urbanas, donde el uso de internet alcanza el 88.9%, frente a las zonas rurales, que registran un 75.2%.
Las asimetrías más severas no se dan únicamente en la posibilidad de conectarse, sino en las actividades que se realizan en línea. Las diferencias más marcadas entre ambos contextos se concentran en servicios financieros y de comercio digital:
- En la realización de pagos vía internet, la brecha llega a 21.7 puntos porcentuales.
- En las compras de productos o servicios, se registra una diferencia de 20.9 puntos porcentuales.
- En las operaciones bancarias en línea, la distancia es de 20.7 puntos porcentuales entre ambos ámbitos.
Por otro lado, un 21.7% de los hogares carecía de internet durante 2025. La principal causa es la falta de recursos económicos (12.1%), seguida por la falta de interés o necesidad (5.5%) y el desconocimiento sobre cómo utilizar la tecnología (1.9%). Esto nos obliga a reflexionar sobre la urgencia de diseñar estrategias que reduzcan los costos de acceso y fomenten la alfabetización digital.
En lo que respecta al equipamiento, el teléfono celular se consolida como el dispositivo de mayor adopción en el país, siendo utilizado por el 84.6% de la población de referencia. Un dato relevante en términos de equidad es la reducción de la brecha de género en este rubro: mientras que en 2015 la diferencia en el uso de celular entre hombres y mujeres era de 3.3 puntos porcentuales, para 2025 esa distancia se contrajo a apenas 0.3 puntos porcentuales.
En contraste, el uso de computadoras (ya sea de escritorio, laptop o tablet) se mantiene en niveles más moderados, alcanzando al 38.1% de la población. En los hogares con este tipo de equipos, las laptops son las preferidas con un 76.8%, seguidas por las tablets con un 41.5% y las computadoras de escritorio con un 25.8%.
El panorama tecnológico de los hogares mexicanos también se ha diversificado con la llegada de los dispositivos inteligentes y televisores de nueva generación. El 30.9% de las viviendas cuenta con al menos un dispositivo inteligente conectado a internet, destacando las bocinas o asistentes del hogar y los sistemas de videovigilancia. Asimismo, de los 35.7 millones de hogares con televisor, el 75.6% ya dispone de una televisión inteligente (smart TV).
Estos indicadores son fundamentales para orientar las acciones legislativas y gubernamentales. Garantizar que la inclusión digital llegue a las comunidades más vulnerables, incluyendo a la población indígena y rural, es un paso indispensable para asegurar el desarrollo equitativo de nuestra sociedad.
Ante esta realidad y la creciente presencia de la tecnología en la vida de los menores, vale la pena plantear una interrogante crucial de debate actual: ¿será necesario restringir el uso de teléfonos, computadoras y tabletas en las escuelas con el propósito de reducir distracciones, mejorar la concentración del alumnado y favorecer el rendimiento académico? Ese importante análisis, sin duda, será tema para otra entrega.
*Diputado local por el Distrito 15 de Iztacalco
X: @PabloTrejoizt