La otra prueba del Mundial

9 de Julio de 2026

La otra prueba del Mundial

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A pocos días de que finalice el Mundial de Futbol 2026, y más allá de los temas deportivos que le concierne, es obvio que la conversación ha rondado sobre turismo, derrama económica y ocupación hotelera. Pero hay otro partido que México no puede darse el lujo de perder. Hablamos de la basura. Las estimaciones de Expansión ESG calculan que las tres sedes mexicanas habrían generado alrededor de 34 mil toneladas adicionales de residuos, principalmente botellas, envases y plásticos de un solo uso.

No es un asunto menor, ya que el verdadero legado del torneo no dependerá únicamente de los goles, sino de la capacidad para demostrar que el país puede organizar un evento de talla mundial sin multiplicar su huella ambiental. En ese tablero ya comenzaron a moverse las piezas. El programa Mundial Verde en la Ciudad de México y la campaña “Gol por el Ambiente”, impulsada por autoridades federales, buscan recuperar al menos cuatro toneladas de PET durante los encuentros oficiales.

La meta puede parecer modesta frente al volumen total de residuos que dejará el torneo, pero el mensaje es relevante: el reciclaje dejó de ser un tema exclusivamente ambiental para convertirse en un asunto de competitividad, reputación internacional y atracción de inversión. Si México aspira a consolidarse como un destino confiable para grandes eventos, también tendrá que demostrar que sabe administrar sus desechos.

En esa conversación comienza a ganar espacio la Association of Plastic Recyclers (APR), que este año decidió fortalecer su presencia en México y América Latina. Su presidente y CEO, Steve Alexander, ha insistido en un concepto que cada vez cobra mayor fuerza entre fabricantes y recicladores: el problema no empieza cuando el envase llega a la basura, sino cuando fue mal diseñado desde la fábrica. La apuesta de la organización consiste en impulsar estándares internacionales de reciclabilidad, fortalecer los mercados de resina reciclada y acompañar la implementación de políticas de economía circular en la región. Para un país que presume ser líder mundial en recuperación de PET, el siguiente paso ya no es recolectar más, sino diseñar mejor.

México tampoco parte de cero. Empresas como PetStar, ECOCE y buena parte de la industria de bebidas han construido durante años una infraestructura de recuperación que hoy es referente internacional. Sin embargo, el Mundial pondrá a prueba toda esa cadena: separación, logística, acopio, procesamiento y reincorporación de materiales. La presión será enorme porque millones de visitantes consumirán en unas cuantas semanas lo que normalmente se genera en meses. Si alguno de esos eslabones falla, la imagen que recorrerá el mundo será la de estadios rodeados de residuos, no la de un país comprometido con la economía circular.

La Copa del Mundo ofrece una oportunidad que va mucho más allá del deporte. Puede convertirse en el escaparate donde México demuestre que la sostenibilidad también genera negocio, innovación e inversión. La economía circular dejó de ser un concepto de moda para convertirse en una condición de acceso a mercados y una exigencia de consumidores e inversionistas. El silbatazo inicial ya está cerca. Ahora falta saber si, además de organizar un gran Mundial, el país será capaz de demostrar que también puede jugar —y ganar— el partido del reciclaje.

Combustóleo bajo la lupa

Quienes volvieron a encender las alertas fueron las organizaciones ambientales de Nuevo León. El aumento en la producción de combustóleo de la Refinería de Cadereyta, que alcanzó su mayor proporción para un periodo enero-mayo desde 2004, reabrió el debate sobre un vacío regulatorio que el sector lleva años señalando. Y es que mientras en el Valle de México existen restricciones para el uso de combustibles con alto contenido de azufre, en la zona metropolitana de Monterrey esa limitación simplemente no existe. El tema cobra relevancia porque el combustóleo está asociado con emisiones de dióxido de azufre y partículas PM2.5, justamente uno de los principales dolores de cabeza para la calidad del aire en la entidad. Lo interesante será observar si el gobierno estatal, encabezado por Samuel García, decide llevar nuevamente la discusión al terreno regulatorio o si el asunto continuará dependiendo de exhortos de la sociedad civil y de las condiciones climáticas o seguirá distraído con el Mundial de Futbol 2026.

Voz en Off

¿A qué santo le estarán rezando en la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT)? En la oficina principal del titular Jesús Esteva Medina, confían en que antes del inicio del invierno el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DoT) retire las sanciones impuestas a VivaAerobus, Volaris y Aeroméxico por el incumplimiento de México del Acuerdo Bilateral de Servicios Aéreos. Las medidas, vigentes desde el 29 de octubre de 2025, derivaron en la cancelación de 11 rutas programadas desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) hacia Estados Unidos. Esteva Medina, asegura que México ya atendió prácticamente todos los requerimientos planteados por las autoridades estadounidenses, entre ellos ajustes regulatorios y normativos, la publicación de un reglamento y diversos decretos, además de mantener comunicación con el subsecretario de Transporte de Estados Unidos, Dan Edwards, tras la firma de un memorándum de acuerdos entre ambos gobiernos. El caso forma parte del proceso iniciado el 5 de mayo por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la SICT para implementar el acuerdo bilateral de transporte aéreo, con el objetivo de restablecer un mercado competitivo y dar certidumbre a las operaciones aéreas entre ambos países…

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