La Consulta de Presupuesto Participativo 2026 y 2027, junto con la Elección de las Comisiones de Participación Comunitaria, ya está en marcha. En este momento vivimos una de las etapas más importantes, la de difusión de candidaturas y proyectos. Es el periodo en el que las 18,892 personas registradas como candidatas para integrar una COPACO pueden contarle a sus vecinas y vecinos quiénes son, qué les motiva y por qué desean representarles. Al mismo tiempo, 12,427 proyectos registrados para 2026 y 10,469 para 2027 se dan a conocer para que cada comunidad valore cuál puede generar un mayor beneficio colectivo.
También nos encontramos en la recta final del registro para participar mediante el Sistema Electrónico por Internet. Quienes eligieron esta modalidad podrán emitir su opinión y voto del 20 al 30 de abril. En esas mismas fechas, personal del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) acudirá a siete centros penitenciarios para recabar la participación de 352 personas en prisión preventiva y también visitará los domicilios de 334 personas en estado de postración, así como de 122 personas cuidadoras primarias. Además, las 82,780 personas chilangas que viven en el extranjero están en posibilidad de participar a distancia, en tanto hayan realizado su registro.
Mientras todo eso ocurre, detrás de escena avanza una operación enorme que muchas veces no se ve, pero que resulta indispensable para que la jornada salga bien. Los materiales electorales que serán utilizados en más de 2,300 mesas receptoras de votación y opinión ya fueron entregados a las 33 oficinas distritales del IECM. Además, el próximo viernes 17 de abril, en Talleres Gráficos de México, se llevará a cabo el arranque de la distribución de las 5,260,680 boletas y 162,901 documentos auxiliares que se utilizarán en la jornada presencial del 3 de mayo entre ellos los aditamentos de carácter incluyente, como la mascarilla Braille, porque en la Ciudad de México nadie se queda fuera.
Son meses de trabajo técnico, operativo y ciudadano que culminarán en dos momentos clave: la jornada anticipada y la jornada presencial. Pero, además de la logística, este año hay algo importante que la ciudadanía notará apenas tenga las boletas en sus manos. Serán distintas.
No se trata de un cambio estético ni de ocurrencias de última hora. Es resultado de diagnósticos y análisis técnicos realizados por el propio Instituto Electoral para detectar obstáculos que dificultaban la participación. Los datos son muy reveladores. Cuando la Consulta de Presupuesto Participativo se realiza para un solo año, el porcentaje de nulidad siempre se ha mantenido por debajo de 4 por ciento, como en 2025 que tuvo 3.94 por ciento. Sin embargo, cuando el mismo día se vota por proyectos correspondientes a dos años distintos y por la Elección de Comisiones de Participación Comunitaria, como ocurrirá en 2026, la nulidad ha llegado a ubicarse entre el 9 y hasta el 22 por ciento, como sucedió para el ejercicio de 2023 y 2024, cuando se registraron porcentajes del 14.11 y 16.99, respectivamente.
Muchas personas no anulan su boleta de manera intencional. En realidad, se confunden. En estos ejercicios, las boletas no incluyen el nombre completo de cada proyecto o candidatura. Generalmente contienen números o identificadores que deben consultarse en carteles guía colocados en las mesas receptoras. Si además existen varias boletas parecidas entre sí, con colores similares y numeraciones repetidas, la posibilidad de error aumenta.
Por eso, este año se impulsó un rediseño pensado desde la experiencia de quien vota. Las boletas de la consulta para 2026 tendrán un color propio y una numeración distinta de las boletas de 2027. A su vez, las boletas para elegir COPACO contarán con otra identidad gráfica y como identificador en los recuadros utilizarán letras en lugar de números. Con ello será mucho más sencillo distinguir que se trata de mecanismos diferentes.
A veces se piensa que innovar en democracia significa grandes reformas o discusiones lejanas. Pero también significa algo tan concreto como diseñar una boleta clara, reducir errores y facilitar que la voluntad ciudadana se exprese correctamente.
Ya casi está todo listo. Muy pronto la ciudadanía volverá a dar un paso al frente para decidir cómo mejorar su entorno inmediato, cómo enchular su comunidad y cómo participar en las decisiones que impactan la vida cotidiana y en el lugar en el que viven.