Hace algunos años, hablar de un automóvil chino en México era casi sinónimo de duda. Hoy, la pregunta ya no es si los autos chinos son buenos, sino cuál de todas las marcas que han llegado merece realmente nuestra confianza.
Y no es una pregunta sencilla. La oferta se multiplicó rápidamente: MG, JAC, Chirey, Omoda, Jaecoo, Jetour, Geely, BYD, GWM, Changan, GAC, BAIC, DFSK, Foton, Zeekr y otras firmas han buscado un lugar en las calles mexicanas. De acuerdo con cifras de AMDA, durante el primer semestre de 2026 las marcas chinas alcanzaron alrededor de 17% de participación del mercado mexicano, con 137,525 unidades comercializadas, un crecimiento cercano al 30% frente al mismo periodo del año anterior.
Es decir, ya no son una moda pasajera. Son parte importante de la industria automotriz nacional. Pero hagamos un poco de memoria: MG fue una de las marcas que abrió camino. Su historia es peculiar porque conserva una identidad británica, pero actualmente pertenece al gigante chino SAIC Motor. Su llegada a México fue importante para demostrar que un vehículo chino podía competir con diseño atractivo, buen equipamiento y precios agresivos.
Después llegaron JAC, Chirey, Omoda y Jaecoo, entre otras. Chirey apostó por SUVs con mucho equipamiento y una relación precio-producto competitiva, mientras Omoda y Jaecoo buscaron elevar la percepción de diseño, tecnología y sofisticación. GWM llegó con una propuesta interesante alrededor de SUVs, pickups y electrificación, mientras Geely irrumpió con una gama que rápidamente llamó la atención por diseño, tecnología y competitividad. En 2026, precisamente Geely aparece entre las marcas chinas que más han incrementado sus ventas en México.
Y entonces está BYD, probablemente el nombre que más ha sacudido al mercado mexicano. La firma se ha convertido en uno de los protagonistas globales de los vehículos eléctricos e híbridos enchufables y en México ya ocupa una posición relevante. Con ventas este año por más de 21 mil unidades.
Pero aquí viene lo interesante: ¿cuál es la mejor? Después de manejar y analizar distintos productos, mi respuesta sería que todavía es demasiado pronto para coronar a una sola como campeona absoluta. ¿Por qué? Porque un automóvil no se califica por tecnología y potencia, también hay que evaluar durabilidad, servicio posventa, disponibilidad de refacciones, valor de reventa y permanencia de marca.
Entonces, ¿cuál ha sido la mejor marca china que ha llegado a México? Mi respuesta, por ahora, es: la que mejor equilibre producto, tecnología, precio, servicio y permanencia. Al final, la última palabra la tiene el consumidor informado. Y ahí es donde cobra sentido el lema que desde hace años utilizo en mi programa de radio Prueba de Manejo: “No hay auto malo, hay mala elección”.
Porque comprar un automóvil no debe ser una apuesta. Debe ser una decisión informada. Y frente a la enorme oferta china que hoy tenemos en México, quizá esa sea la mejor herramienta que tenemos para elegir correctamente.
¡Adiós!