Cuando el riesgo se puede prevenir

18 de Septiembre de 2026

Cuando el riesgo se puede prevenir

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Miriam Saldaña Cháirez

Carlos Alberto López (de 45 años) y Guadalupe Sánchez (de 56 años) ya no pueden solicitarlo, por eso lo hago en su nombre. Una explosión dura segundos. Sus consecuencias pueden durar años. Y cuando hablamos de gas LP, muchas veces el riesgo no aparece de un momento a otro: puede comenzar con un tanque deteriorado, una instalación sin mantenimiento o un recipiente que debió ser retirado y continúa en uso.

Hace más de un año, el 1 de abril de 2025, presenté ante el Congreso de la Ciudad de México una propuesta con punto de acuerdo para exhortar a las 16 alcaldías a verificar y, en su caso, retirar de unidades habitacionales, escuelas y mercados los tanques de gas estacionarios que se encontraran en mal estado o en desuso. Hoy, lo ocurrido recientemente en Álvaro Obregón vuelve a poner sobre la mesa la importancia de dar seguimiento a este tema. El pasado 11 de septiembre se registró una explosión en la colonia Olivar del Conde Primera Sección, en un inmueble donde operaba un establecimiento de venta de alimentos.

La información difundida por las autoridades señaló inicialmente que se trataba, presumiblemente, de un cilindro de gas LP de 30 kilogramos. El saldo preliminar fue de una persona fallecida y 11 personas afectadas; posteriormente, la Fiscalía capitalina actualizó el saldo a dos personas fallecidas y 14 lesionadas. Este hecho no puede analizarse únicamente como una emergencia aislada.

Las propias cifras del Gobierno de la Ciudad de México muestran que las fugas de gas constituyen un problema recurrente. Durante 2025, el Heroico Cuerpo de Bomberos atendió 10 mil 228 fugas de gas, además de reportar 47 explosiones relacionadas con este tipo de emergencias. Y la dimensión del problema también puede observarse desde la prevención.

El programa“Bomberos en Casa” realizó 3 mil 758 revisiones gratuitas de instalaciones de gas y electricidad en viviendas de las 16 alcaldías. En Álvaro Obregón se realizaron 195 revisiones. Estas cifras nos dicen algo importante: prevenir sí es posible, pero requiere seguimiento permanente. La propia normativa de Protección Civil de la Ciudad de México establece medidas específicas para las instalaciones de gas LP. Por ejemplo, señala que los tanques estacionarios deben mantenerse libres de corrosión y que, cuando tienen más de 10 años de antigüedad, deben contar con una responsiva de una unidad de verificación que avale su buen funcionamiento.

También contempla la obligación de contar con programas de mantenimiento preventivo y correctivo. Por eso, la propuesta que presenté hace más de un año mantiene plena relevancia. En ella advertimos que los tanques fuera de servicio pueden permanecer abandonados dentro de unidades habitacionales, escuelas o mercados, constituyendo un riesgo para quienes utilizan esos espacios.

No debemos esperar a que ocurra una tragedia para revisar aquello que sabemos que puede representar un riesgo. El llamado es a dar seguimiento, verificar y prevenir. A revisar instalaciones, identificar tanques deteriorados o en desuso y garantizar que, cuando sea necesario retirarlos, esto se haga mediante procedimientos seguros. La prevención no genera titulares. Una tragedia sí.

Hace más de un año llevamos este tema al Congreso. Hoy, lo ocurrido en Álvaro Obregón nos recuerda que una propuesta de prevención no debe quedarse en el papel: debe convertirse en seguimiento, revisión y acciones concretas para proteger la vida de quienes habitan y trabajan en nuestra ciudad.