De procedencias, efectividades y un curita de Bob Esponja

26 de Junio de 2026

De procedencias, efectividades y un curita de Bob Esponja

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Rodrigo Ponce de León Treviño

Este mes es el mes del mundial. Y eso -como se acostumbraba a decir antes- es aquí y en China. Contingentes llegan y combaten en esta justa mundialista para determinar qué país es el que tiene la mejor selección, pero ahora bajo distintas reglas. Las piezas en estos equipos han cambiado: Hoy el equipo de Francia es predominantemente de color por la migración de sus ex colonias, en tanto que las selecciones de países africanos compiten con lo que tienen a la mano (y que no emigre a Francia). Nos encontramos con elementos de valor como “Vozinha”, el portero de Cabo Verde que ha conseguido dos empates y se echó su equipo al hombro; los noruegos con su impresionante remo vikingo; la selección de Irak invitada “amablemente” por el señor de la casota blanca, a jugar y retirarse de inmediato a dormir en Tijuana o la selección mexicana que “sin querer, queriendo” ahora es representada por un pato que porta la casaca verde y botines de juego.

Sí. Eso es lo que se vive en las diferentes sedes mundialistas, pero ¿qué creen? Es idéntico al mundo automotriz: MG es británica de nombre, pero china de manufactura; BYD que es china, pero gran parte de sus diseños son desarrollados por ex ejecutivos de diseño de distintas casas europeas como Audi, BMW y AMG Mercedes-Benz. También en este mundial automotriz tenemos autos -y son muchos más de los que alcanzamos a reconocer- que son producidos en China. Un elevado porcentaje de los modelos de Chevrolet son fabricados allá y hoy Geely es dueño de Volvo. VW fabrica en Brasil y en la India.

Ante esto, Stellantis comercializa ahora Leapmotor, híbridos y eléctricos de origen oriental, mientras Ferrari se metió a vender autos disfrazados de iPhone y más feos que una patada en salvasealaparte. Así -igual que el futbol- las marcas japonesas, coreanas y alemanas son tal vez las mas fieles a sus orígenes y desarrollos, aunque tampoco están exentas de producir algunos modelos en las tierras de Li Qiang.

Nos gusta creer que “ahí vienen los chinos” cuando en realidad ya nos comieron todo el mandado. Llegaron intempestivamente a nuestro mercado -como turistas en el mundial, a ver que pueden ganar-, se colocaron con formaciones mercadológicas desplazando sus productos en redes de distribuidores muchas veces sustentadas por empresarios ya establecidos, abriéndose paso en el market share con paso firme y sostenido como lo hacen las grandes figuras y sus selecciones para conseguir la victoria.

Al igual que la selección de Irak y alguna que otra africana que han sufrido las inequidades de la política migratoria de nuestro vecino del norte, los productos automotrices chinos tienen una férrea prohibición para comercializarse en territorio de Estados Unidos, y eso equivale a no reconocer una enfermedad seria, pretendiendo aliviarla con un curita, que aunque sea de Bob Esponja, nada puede contra el avance incontenible de una enfermedad terminal.