E-counting : tecnología para fortalecer los cómputos

27 de Mayo de 2026

E-counting : tecnología para fortalecer los cómputos

Columna invitada_Redes

El debate tecnológico en materia electoral suele centrarse en si debemos votar por medios electrónicos para que nuestras elecciones sean más eficientes en términos de rapidez en la contabilización de votos, publicación de resultados definitivos y evitar errores en los cómputos. Sin embargo, el voto en urnas electrónicas o mediante internet, no son la única alternativa ni necesariamente la mejor.

El e-counting o cómputo electrónico es una herramienta de apoyo para el escrutinio y conteo que utiliza escáneres ópticos y software especializado para leer boletas o actas físicas, identificar marcas, procesar información y realizar la contabilización de los votos. No implica voto por internet ni el uso de urnas electrónicas. La boleta o el acta en papel sigue siendo la fuente primaria que contiene la voluntad ciudadana. Se trata de una alternativa tecnológica que no reemplaza a la boleta electoral, sino que la procesa con mayor rapidez y trazabilidad.

La elección judicial de 2025 dejó una lección operativa clara. Cuando aumentan los cargos, crece el número de candidaturas, se diseñan boletas sin emblemas partidistas y la ciudadanía puede seleccionar varias opciones en una misma boleta, el escrutinio manual se vuelve altamente complejo. No se trata solo de contar más votos, sino de revisar combinaciones, verificar límites de selección, identificar números escritos por la ciudadanía y distinguir entre casos claros y aquellos que requieren interpretación.

Si en 2027 coinciden la elección del Poder Judicial local y la elección ordinaria del Poder Legislativo local, la carga operativa para el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) aumentará. Esto implicará mayor documentación, captura de datos, revisiones y necesidades de espacio, personal y supervisión.

En este contexto, evaluar herramientas de e-counting no es una simple innovación tecnológica, sino una medida responsable para anticipar posibles dificultades operativas que, incluso, si la elección judicial se traslada a 2028, el análisis sobre la implementación del e-counting mantiene su pertinencia.

El modelo más adecuado para una primera evaluación no sería instalar escáneres en cada casilla, ya que esto generaría altos costos; además requeriría soporte técnico y capacitación masiva en miles de puntos. Una alternativa más viable es analizar un esquema centralizado en las direcciones distritales. Las boletas o actas podrían digitalizarse en espacios institucionales controlados, con equipos de alta capacidad, personal capacitado y supervisión constante.

El sistema puede generar imágenes digitales, leer marcas o escritura, interpretarlas, detectar inconsistencias y separar los casos que requieren revisión humana. Este aspecto es esencial. Ninguna herramienta debe decidir de manera autónoma sobre votos dudosos. La tecnología puede organizar el trabajo, agilizar la lectura, reducir errores de captura y registrar bitácoras. Sin embargo, la validación institucional y jurídica debe seguir siendo responsabilidad de la autoridad electoral.

El Presupuesto Participativo ya gestiona procesos con documentación masiva y descentralizada. La Ciudad de México procesa resultados de miles de unidades territoriales, utilizando actas físicas, modalidades presenciales y componentes electrónicos. No como una solución definitiva, sino como laboratorio institucional que genere datos propios sobre precisión, tiempos y protocolos.

La experiencia internacional evidencia una regla fundamental. El e-counting resulta efectivo únicamente cuando se diseña de manera integral junto con el proceso electoral, y no cuando se adquiere al final como una solución mágica. Este sistema requiere boletas y actas compatibles con lectura óptica, pruebas piloto, mediciones de precisión, protocolos para casos ambiguos, seguridad de la información, trazabilidad, auditoría y una comunicación pública clara.

El IECM cuenta con experiencia en soluciones tecnológicas, especialmente a través del Sistema Electrónico por Internet (SEI). Sin embargo, e-voting y e-counting son procesos distintos. Esta experiencia aporta capacidades institucionales en operación tecnológica, seguridad, continuidad y consolidación de información. No obstante, el procesamiento de documentación física mediante reconocimiento automatizado requiere habilidades específicas que deben validarse antes de su implementación.

Los procesos electorales no se improvisan y las soluciones tecnológicas tampoco. El análisis del e-counting debe entenderse como una ruta de evaluación técnica. Su eventual incorporación exigirá diagnóstico, pruebas piloto, revisión normativa, seguridad de la información y protocolos de validación. Las autoridades electorales deben planear con anticipación, evaluar alternativas y buscar que cada decisión fortalezca la eficiencia operativa y el uso responsable de los recursos públicos. Esa es la diferencia entre innovar con responsabilidad y reaccionar con urgencia.

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