El linchamiento del algoritmo

5 de Agosto de 2026

El linchamiento del algoritmo

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Emilio Antonio Calderón

En medio de la fiebre mundialista, con ese sentimiento de nacionalismo a flor de piel, y al mismo tiempo, un brotante interés por lo que ocurre con las otras naciones, tal vez es importante voltear a ver qué ocurre en los países, pero fuera de la cancha. Más allá de los marcadores, cosas importantes están ocurriendo. Hablemos de dos de ellas.

Primero está Colombia y la rapidez con que las plataformas digitales pueden transformar un malentendido en una condena pública irrevocable. El caso del ciudadano estadounidense Grant Gail en Bogotá, ilustra de forma nítida los peligros de la paranoia colectiva y la ligereza del juicio sumario en las redes sociales. Un video de escasos segundos, grabado por vecinos desde el exterior de un edificio en la localidad de Usaquén, mostró movimientos inusuales del extranjero junto a uno de los tres niños que se encontraban en un proceso formal de adopción internacional. La masa digital asumió de inmediato un caso flagrante de abuso sexual. La viralidad del material movilizó a los cuerpos policiales,quienes capturaron al acusado en medio de la indignación de vecinos y decenas de personas que se congregaron únicamente para clamar justicia.

Apenas unas horas después, la investigación de la Fiscalía General de la Nación dio un vuelco absoluto. El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses descartó por completo cualquier indicio de abuso o maltrato físico en los menores. La declaración formal del niño involucrado aclaró que sufrió una alteración emocional por un juguete que le dificultaba respirar, por lo que el adulto lo sacó al balcón únicamente para que tomara aire y se calmara. Ante la falta de sustento médico, las autoridades ordenaron la liberación inmediata de Gail, cuyo proceso de adopción y reputación sufrieron un daño moral irreparable.

El asunto escaló incluso a la esfera presidencial debido a la premura con la que reaccionó el mandatario Gustavo Petro. En un contexto nacional sensible ante casos reales de explotación infantil, el aparato gubernamental adoptó inicialmente un discurso de alerta punitiva. Tras revelarse los exámenes científicos, Petro rectificó en sus redes sociales y aceptó que las imágenes engañaron a los ciudadanos. La oposición acusó al mandatario de irresponsabilidad mediática y de propiciar un ambiente de xenofobia institucional al actuar bajo la presión de las tendencias digitales en lugar de respetar el debido proceso, y es que, antes del veredicto, el presidente habló de revisar el ingreso de extranjeros a tierras colombianas.

Esta secuencia expone la asimetría del daño digital. Mientras el video de la acusación alcanzó millones de reproducciones en pocas horas, las aclaraciones científicas apenas recibieron una fracción de atención, lo que dejó la presunción de inocencia herida de muerte por el afán de un clic. Es positivo observar a una sociedad que muestra tolerancia cero contra actos como el abuso sexual; sin embargo, es indispensable que cualquier movilización ocurra tras comprobar la veracidad de los hechos y no en el calor del momento. De lo contrario, la prisa del algoritmo deriva en tragedias que manchan la integridad de personas inocentes de forma permanente.

Perú gira a la ultraderecha

Por otra parte, el proceso electoral presidencial en el Perú repite un patrón histórico de polarización extrema y conteo voto a voto que mantiene a la nación en vilo. Aunque la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) todavía no proclama de manera oficial la victoria definitiva, los datos del escrutinio al 99.08% -con corte a la redacción de esta columna-, consolidan una ventaja milimétrica en favor de Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, sobre su rival de izquierda, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú. La brecha entre ambos candidatos apenas supera los 35 mil votos en un universo de más de 18 millones de sufragios válidos.

Esta definición legal se encuentra congelada en los tribunales electorales debido a la existencia de más de mil 500 actas observadas e impugnadas que los Jurados Electorales Especiales deben validar o anular una a una. Roberto Sánchez cuestionó el conteo formal y alegó supuestas irregularidades en las mesas del extranjero, mientras que Fuerza Popular desplegó a sus personeros legales para defender cada voto en las áreas urbanas. Esta parálisis repite las dramáticas definiciones que el país vivió en las jornadas de 2016 y 2021.

Los resultados preliminares apuntan a que la sociedad peruana daría un giro de 180 grados al decantarse por la política de ultraderecha. El rechazo hacia las administraciones de izquierda llevó a la ciudadanía a votar, en una contienda extremadamente cerrada, por la hija de un dictador. Esto nos obliga a reflexionar sobre el avance y el poder que la derecha más conservadora gana en la región latinoamericana como respuesta al descontento y a la inestabilidad política. De confirmarse la tendencia, Fujimori se convertirá en la primera mujer presidenta en la historia de Perú en su cuarto intento consecutivo, pero con el sinsabor de llegar acompañada del aparato más conservador de su región.